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La Coctelera

eXtRaVíoS

La PaLaBra: Destino IneXoraBle

19 Junio 2009

escuchar, ver y callar... Qué difícil es vivir, y más aún vivir con la gente, no importa qué gente.

Pd. Seamos optimistas: No hay mal que cien años dure, ni cuerpo que no se cure. Este tiempo pasará...

11 Abril 2009

Los días son fáciles. Todo es visible, claro, animado, ruidoso. Los días no nos dejan ver. Podemos sentirnos solos, pero en realidad nunca lo estamos. En cambio las noches son otra cosa. Las noches son difíciles y aún, en ocasiones, se tornan complicadas. En la noche todo es oscuro, quieto; los sonidos se destacan sobre un fondo silencioso y los rayos de luz, en vez de aclarar, enfatizan un cúmulo amenazador de sombras que parecen moverse hacia uno. Las noches son más propicias para ver. El ojo se halla obligado a ayudarse del oído, de las manos, del olfato. Por tanto, vemos con todos los sentidos. Vemos demasiado. Vemos hacia dentro. En las noches nunca nos sentimos solos a pesar de que estemos guardados en una casita de campo lejos de otras personas. Con los ojos abiertos a la noche, atrapados en el insomnio, nuestra propia presencia se hace demasiado real, pesada, imposible de ignorar.

Los días se desarrollan en ausencias que la mente trata de llenar con recuerdos o fantasías. La noche, en cambio, está llena de presencias. De día las cosas existen, están ahí y no tenemos que comprobarlas. De noche las cosas sólo existen en nuestra mente y debemos tocarlas para que se materialicen. Echados en el suelo y protegidos bajo la luz de una bombilla, el cuarto contiguo, en su oscuridad, nos muestra ojos vigilantes y nos sugiere suspiros que vienen del otro lado del océano.

Un día puede metamorfosearse en noche y viceversa. Un día todo puede volverse tan oscuro que debamos ver hacia dentro. Un día puede suceder que equivoquemos el camino y tengamos que andar en cuatro patas, olfateando los rincones, hasta encontrar nuevamente la ruta. Un día, en un momento de hiperbólica claridad, podemos darnos cuenta de que estamos dormidos.

También hay noches que cruzan el velo. Noches en que presentimos que si nos asomamos a la ventana descubriremos que la vida continúa su ritmo aún en nuestra ausencia. Noches tan plenas de luz que es probable que no amanezca. Noches en que nos soñamos despiertos y otras en que soñamos soñar.

Este mundo sólo es real para nosotros, para cada uno. Este mundo es mío e inexistente para los demás. Es probable que los demás no sean reales o sólo lo sean en este mi mundo ¿Cómo saberlo? Nunca nadie ha podido probar a otro su existencia. Nuestras vidas se desarrollan en mundos paralelos. La distancia no es un asunto espacial, quizás su carácter tenga más bien un sentido temporal. Coincidimos a veces en el lugar pero jamás en el momento. Cada uno recorre su propio túnel y así como los sueños propios no se tejen con los ajenos, cada paso que damos nunca podrá ser pisado por otro pie que no sea el nuestro una única vez y para siempre...

13 Marzo 2009

No te acostumbres

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Lo normal no es lo mismo que lo natural. Lo de siempre no es siempre lo mejor. No te hagas a la idea. No te conformes. No te acostumbres.

No renuncies. Y si renuncias, que no sea a ti mismo.

28 Febrero 2009

Hay personas increíblemente buenas y hay personas creíblemente perversas. El resto somos rateros: a ratos buenos, a ratos malos, incapaces de llegar a extremos.

Pocas cosas hay tan peligrosas y ridículas como la esperanza. Y lo es más todavía cuando quien espera es alguien a quien le falta malicia o le sobra ingenuidad.

Yo me duelo de mis hermanos, los seres humanos. Pero ¿a quién pretendo engañar? puedo seguir viviendo aunque otros apenas disfruten el derecho a respirar... que existe porque no ha habido algún canalla que  haya inventado la manera de monopolizar el aire. Todavía.

Quien cree en el altruismo y la filantropía es porque le falta mucho por vivir. Es absurdo exigir fe en la bondad humana. Nuestro estado actual lo demuestra: buenas intenciones encubren viles acciones. No sé si sentirme furiosa por la falta de suspicacia de los unos o por el exceso de astucia de los otros. Los ojos del necesitado sólo le alcanzan para ver el pan que le falta hoy. Los ojos del codicioso ven cómo la miseria del necesitado puede multiplicar exponencialmente sus ganancias a futuro.

En este mundo todo es negocio. Los multimillonarios crean fundaciones (léase Fundación Bill y Melinda Gates, Fundación Rockefeller, Syngenta Foundation, donaciones de Warren Buffett) que les sirven de tapadera para aumentar su ya inconmensurable fortuna. Sus fundaciones defienden causas que sus empresas niegan. Se toman la molestia de ayudar a los más pobres: con los enfermos prueban dudosos medicamentos que en sus países jamás les permitirían, a los agricultores les dan créditos para poder comprar los insecticidas y semillas que inventan para dejar estéril la tierra, aplican programas para enseñar a la gente a reciclar en sus casas mientras sus monstruosas industrias botan miles de toneladas de tóxicos al mar, son invitados especiales en foros sobre la importancia de proteger el agua y a la vez participan en proyectos de privatización de este bien común, instalan plantas de producción en países subdesarrollados con la noble intención de generar empleos, beneficiándose de la explotación de recursos y mano de obra a precios irrisorios y vaciando impunemente su basura en territorios extranjeros.

Países financieramente estables y con un envidiable nivel de vida derivan su prosperidad de la obtención de utilidades a partir de dineros untados de fraude, violencia e ilegalidad (léase paraísos fiscales y secreto bancario). Mandatarios de países pobres (léase países con muchos recursos que son explotados por otros) subastan sus recursos al mejor postor, aceptando condiciones injustas en las negociaciones. Gobiernos de sociedades con altos índices de drogadicción (léase Estados Unidos, España, Francia, Italia) invierten sumas astronómicas en combatir cultivos ilícitos en otros países (léase Colombia, Perú y Bolivia) como si el consumo no hiciera parte del problema. Países autodenominados del Primer Mundo (léase otra vez Estados Unidos) evitan que habitantes de países del despectivamente llamado Tercer Mundo se maten entre sí, enviando a sus propios soldados a matar a los participantes de ambos bandos. Y si esta ayuda no fuera suficiente, les venden armas a todos para que la carnicería sea completa y el negocio, redondo. Después hacen películas en las que se muestran como héroes salvadores o pobres víctimas que actuaron en defensa propia.

El mal que nos está destruyendo se reduce a dos palabras: doble moral. Desigualdad, discriminación, conveniencia, hipocresía.

No hay mucho por hacer. Ya muchos hemos hecho poco y pocos han hecho demasiado. Que nadie se arrogue el derecho a intervenir en los asuntos de los demás. Que nadie se confíe de ayudas desinteresadas.

Es necesario ver, abrir bien los ojos, pensar. Hay que dejar de esperar milagros. Hay que saber llevar la miseria dignamente y hay que defenderse de aquellos que pretenden salvar a otros matándolos. Es necesario redefinir la pobreza. La pobreza no se soluciona con dinero a menos que éste se transforme en comida, techo y buena educación.

Lo contrario de la pobreza no es la riqueza, es la tranquilidad.

31 Diciembre 2008

Voy a empezar por hacer una aclaración para la gente que no tiene todavía bien definidos los conceptos.

Mundo: Planeta en el que viven los seres humanos. Conjunto de todas las cosas que existen, incluyendo las que se encuentran fuera del planeta Tierra. (http://es.thefreedictionary.com/mundo)

Virtual: Que existe sólo aparentemente y no es real. (http://www.alegsa.com.ar/Dic/virtual.php)

Quedaría algo así como: creación que simula el planeta donde viven los seres humanos y las cosas que allí existen (o que nos gustaría que existieran). Lo más importante a mi parecer es entender que no es real -aunque la definición de "lo real" debería ser también cuestionada y replanteada-.

La primera cosa que tengo que decir es que hablo con la voz de la experiencia. No serán muchos los años que llevo en esto del Internet peroooo... son suficientes los errores cometidos y las satisfacciones obtenidas.

A estas alturas todavía hay quienes no distinguen el Mundo Virtual de la Realidad Real (valga la redundancia; también hay Realidad Virtual). Y no me refiero a las personas que se meten tanto en el mundo virtual que terminan creyendo que es real. Me refiero a aquell@s que al juzgar la actitud de quien así actúa, esgrimen argumentos según los cuales pretenden exigir a la virtualidad características propias y únicas de la realidad.

¿Por qué ha alcanzado tanta trascendencia lo virtual? El mundo actual no sabría, no podría, funcionar sin su paralelo virtual. Desafortunadamente hay mucha gente que se la pasa metida ahí pero no se da cuenta. Lamentablemente hay muchos especialistas que creen que a pesar de que las personas viven ahora atosigadas con aparatejos y tecnologías, que supuestamente se han creado para facilitar sus actividades laborales y personales, van a seguir funcionando igual que hace 20 años. No. Estos especialistas son los mismos que no tardan en descubrir nuevas y terribles patologías donde, para variar, el ser humano pierde totalmente el control ante el nuevo juguete. Y también, para variar, terminan echándole la culpa al juguete.

¿Quién no vive o hace parte del mundo virtual? Son pocos los afortunados. Educación virtual, empleos virtuales, arte virtual, relaciones virtuales, sexo virtual, fuentes virtuales de información, negocios virtuales... ¡Si es que ya vivimos más en ése que en este mundo! Pero las personas, ingenuamente, creen que se pueden obtener los beneficios sin pagar el precio. Más aún, pretenden de manera absurda que la vida siga dando las mismas soluciones de antaño para problemas que son novedosos. De hecho, ya no estoy muy segura de que se trate de problemas. Son efectos apenas lógicos.

Como siempre, las cosas empiezan a ser inquietantes cuando atentan contra los principios de funcionamiento del sistema. Seamos realistas. A las empresas no les interesa que sus empleados se vuelvan adictos a Internet siempre y cuando esto multiplique sus ganancias. A las mamás y los papás les tiene sin cuidado que el adolescente no tenga amigos y se la pase encerrado en el cuarto. Lo que les preocupa es que el recibo de la luz llegue tan caro porque el niño o la niña se la pasan chateando hasta las 4 de la madrugada. A la señora le es indiferente que su marido tenga una aventura cibernáutica con una despampanante rubia. Lo que le choca es verse comparada con una mujer que posiblemente no exista y saber que su cónyuge está hecho un completo idiota por ella sin haberle tocado un pelo.

En países latinos el asunto es preocupante, pero en Estados Unidos donde desde hace años los niños tienen acceso en su propia casa a Internet y donde los trabajos se basan prácticamente en relaciones y actividades virtuales, la cosa pinta grave. Tan grave que ya existen Centros Virtuales de Desintoxicación para adictos a Internet. Paradójicamente virtuales. A la manera homeopática, se cree que una dosis pequeña y controlada del mismo veneno sirve para combatir el mal.

Quizás uno de los temas que más ha despertado controversia es el de las relaciones virtuales. Hablamos de relaciones afectivas, para ser más exactos. Éstas por lo general van acompañadas de sexo, no nos digamos mentiras (si no, ¿Cuál sería su atractivo?). Veamos qué dice la definición genérica:

Relación: vínculo entre dos o más entidades que describe alguna interacción entre las mismas.

Empezando, hay quien duda de que este fenómeno sea posible. Se figuran que no hay relación si la cosa no se puede ver, tocar, probar, etc., es decir, si no se puede experimentar con los sentidos. Así son de superficiales. Tengo una amiga que me dijo: ¿Cómo le puede gustar? ¡Ni siquiera lo ha olido! -¡Tanto mejor! -espeté yo- es francés, debe oler horrible.

Dejando de lado tales apreciaciones desde todo punto de vista inválidas, valga decir que sí existen las relaciones virtuales. ¿Son patológicas? Tanto como lo pueda ser cualquier relación. Partimos del principio de que toda relación entre los seres humanos es patológica (algo así concluí de lo que dijo Freud, quien era un obsesivo monotemático). ¿Son manifestaciones de trastornos de la personalidad y de las relaciones interpersonales? Probablemente. Pero lo que da pie para tantos debates es que ya las enfermedades y perversiones psico-sociales de las personas se están escapando del control de las autoridades civiles, médicas, religiosas y morales, por la sencilla razón de que se desarrollan en un mundo aparente donde tú no necesitas ser tú, donde él no necesita ser él, de hecho pocos quieren ser sí mismos y eso es lo verdaderamente mágico y atrayente. Como pertenecen al mundo virtual, aun cuando llegan en muchas ocasiones a alterar la realidad real, es poco lo que se puede hacer al respecto hasta tanto las consecuencias sean tangibles.

¿Cuál es el encanto de las relaciones virtuales? se preguntan los que nunca las han vivido o quienes han salido frustrados en el intento. Puedo decirlo sin reparo: precisamente que son virtuales. Continúa kinga mi amiga con sus preguntas insidiosas:

-¡Pero vive tan lejos!
- ¿Y qué? En Internet la distancia no existe.

- ¿Cómo puede mandarle el beso de las buenas noches si allá ya amaneció?
- En Internet no existe el tiempo, tampoco las estaciones.

- Pero ¿Y si es casado?
- No importa, no lo quiero para marido.

- Pero hace falta el beso...
- Tengo orgasmos, eso es suficiente.

- Pero si ve? es una relación basada en sexo...
- ¿Hay alguna que no lo sea? En todo caso no me interesa cocinar, lavar ni planchar. Me quedo con la mejor parte.

- ¿Y que tal que no esté muy bien dotado?
- ¡Qué importa! Igual las fotos que le he mandado son retocadas.

- ¿Y qué va a hacer si le propone conocerse personalmente?
- Fácil. Lo saco de mi Lista de amigos y pongo su e-mail como No deseado.

- Seguro no es tan bueno en persona...
- No lo voy a canonizar. Me cae bien, me gusta y me escribe cosas bonitas.

-¿Y si usted se enamora?
- Demasiado tarde para hacer esa pregunta.

- Todos sus enamorados de los últimos tres años son virtuales. ¿Cuándo piensa tener a alguien real?
- ¿Qué quiere? ¿Que me cuelgue un aviso al cuello que diga "Chica joven, guapa e inteligente -osease yo- busca amante" y salga a la calle?

Sí, también tiene sus desventajas. Como no es real es complicado encontrar el defecto que desencante. Virtualmente podría ser perfecto ¡por siempre! Por fortuna existe la frustración propia derivada del hecho de que no se puede gozar con los sentidos, lo cual más temprano que tarde pone fin al asunto (ya se hicieron investigaciones serias al respecto: debido a esto, por lo general, el ciberenamoramiento no dura más de 3 meses -lo cual pasa también con el real, seamos honestos- a menos que sea una verdadera ciberpatología compartida). Esta desventaja viene acompañada de una solución: fácilmente se consigue el clavo que saca otro clavo.

Olvidémonos del Chat. Eso es prehistoria. Las comunidades sociales virtuales son lo in. Si no perteneces a ninguna, es probable que no existas. Ahí se encuentran aplicaciones todas ideadas con el fin de enganchar incautos, causar divertidas adicciones y multiplicar contactos con personas de cualquier lugar del mundo que jamás conocerás. ¿Pero ahora quién quiere conocer a nadie? Lo que importa es tener contactos, ¡muchos contactos!

29 Diciembre 2008

Ayer justo tuve la suerte de escuchar la historia de un hombre, un ser humano como tú o como yo, sólo que con un poco más de aciertos, un poco más de éxito y un pocotón más de dinero.

Este hombre, un hombre como cualquiera, gracias a una feliz conjunción de cualidades, habilidades y oportunidades, creó una empresa que con el tiempo, realmente muy poco, se convirtió en un hermoso monstruo de prosperidad.

A sus menos de 35 años, este hombre tenía ya en compañía de sus dos hermanos un imperio, reputación, estatus, ex-esposa, poder, dinero por montones y probablemente ambiciosos proyectos a largo plazo... pero algo sucedió y su historia dio un pequeño giro.

Dentro de todo hombre y toda mujer duerme un vertiginoso deseo de claudicar. Secreto, vigente y atractivo. Muchos seres humanos duran toda su vida en esta lucha: agitarse hasta morir o detenerse en vida. Dejarse aplastar por las circunstancias o seguir adelante contra todo pronóstico.

Nada era desfavorable al hombre de la historia. Sólo el deseo de claudicar, de hallar una dudosa redención, de despreciar su aparente fortuna y entregarse totalmente a una idea absurda... que fue lo que sucedió. Encontró un camino, el Verdadero, se quitó el saco y la corbata, quemó todos los documentos que lo acreditaban como propietario, se deshizo de gran parte de su riqueza, botó por el inodoro su BlackBerry, se alejó de la civilización y decidió dedicar lo que le queda de vida a repartir generosamente algún par de millones entre la gente pobre.

¿Cómo saber si su decisión fue la mejor? ¿La mejor para quién? Este hombre es un iluminado o un loco. De eso no me cabe duda. También podría ser un loco iluminado. Las personas de su círculo y sus pares, más que comprenderlo, lo compadecen. No logran entender que haya renunciado a lo que todo el mundo quiere tener. Ya se hacen apuestas sobre cuánto tiempo durará su euforia espiritual.

¡Y pensar.....!!! este tipo de actos son los que conmueven los cimientos de la estupidez colectiva. Ojalá hubiera más almas así de valerosas. Dejando de lado que de aquí a mañana se arrepienta o regrese al mundo del que ahora huye, su hazaña es admirable. Ha tratado de ser consecuente con su recién adquirido concepto de felicidad o por lo menos de realización. Que alcen la mano diez o, al menos, tres personas entre los lectores que hayan sido capaces de hacer lo mismo. Yo no puedo alzarla. He sido infiel a mi verdad toda la vida, con algunos cortos lapsos de arrojo, los cuales he pagado con lágrimas y sangre.

Ahora bien, su nuevo camino tiene otro mérito que le adorna. Lo tenía todo. Yo no tengo sino la nada y sin embargo, temo perderla. Así de mísera es la vida de muchas personas. Aferradas a sus necesidades, a sus mezquinos escombros de seguridad...

¡Y sin embargo.....!!!! queda una duda. Una pregunta tormentosa para almas como la mía. Seres como él tienen derecho a una inconmensurable equivocación ya que han sido geniales. ¿Y yo? Mediocremente se vive, mediocremente se muere...

¡Y sin embargo.....!!!! ¿Lo tenía todo? Mucho me temo que no. Sigue siendo mi humilde nada tan atractiva como su todo aparente, sólo que mi nada ha carecido casi siempre de emoción. He ahí la sutil diferencia.

18 Diciembre 2008

La desgracia que aqueja a las personas de mi clase* es que, en medio de cualquier circunstancia, penosa o alegre, y aún aplastadas por la monotonía de una vida repetitiva que parece no tener fin, disponen de energía interior suficiente para pensar en asuntos trascendentales. Esta inclinación puede parecer un lujo a los ojos de la gente sin relieve; sin embargo, se quiera creer o no, no obedece a una elección ni es un acto de la voluntad.

El mundo está ardiendo, literal y figuradamente hablando. El espíritu de las naciones ya no tiene un rostro definido o empieza a parecerse mucho a los demás debido al rasgo común de la desesperación; la gente sufre de hambre, de alguna de tantas raras enfermedades, bajo la aparentemente cruel acción de la sabia Naturaleza o víctima del agobiante estrés que se ha impuesto a sí misma y a pesar, o tal vez, por ello, ajenos a tal realidad aunque tocados de algún modo por ésta, esos seres que sufrimos la manía de la profundidad no podemos renunciar a la necesidad de tratar de ver más allá, más adentro, cruzando las fronteras de la razón.

Mi preocupación no será jamás, ni ha sido, que el mundo se detenga en su carrera loca hacia la destrucción, ni que renuncie al deseo desbordante de devorarse a sí mismo. Es innato al ser humano el impulso de vivir y para vivir es requisito el uso de la energía: acción, a veces sin sentido o con uno macabro, tiene idéntico resultado: transformar esa masa viviente y lo que le rodea.

Hay quienes invitan a salir del yo, que se sienten incómodos ante el exceso de egocentrismo. Mas para algunos sencillamente no es posible dar ese paso: se parte de sí para llegar al otro y se vuelve del otro cada vez más desconcertado y hastiado; luego el ciclo vuelve a empezar.

Quizás algunos no puedan entender la marea de preguntas que inunda a los viciosos de abismo, porque cabe decir que así se empiece por un tema mundano o por uno con visos metafísicos se termina, por lo general, bajo capas de respuestas que empujan a hundirse cada vez más en lo que es la absurda condición humana. Y como si no fuera suficiente, esta hambre de naufragio puede ir acompañada de un sentimiento de desolación o tristeza: de tanto descender se llega al muro de la impotencia contra el cual unos arrojan indiferencia y los demás un llanto interior que nunca se detiene....

* Este término puede dar a entender que se trata de una élite o un grupo de afortunados elegidos. Nada más falso. Ya he escuchado muchas veces la misma frase: usted es la única que se hace ese tipo de preguntas... y que se las formula siempre ¿cómo puede vivir así?

Y yo sólo atino a responder: así funciona mi cabeza, no concibo que los demás puedan vivir de otra forma. Cuando me separo de esas dudas que me son vitales, corro siempre el riesgo de volatilizarme de la superficie. Lo mío es el abismo. Es mi tara y lo único que me ata a este mundo...

10 Diciembre 2008

Por desear tener un remedo de vida propia y creer que este humano deseo puede ser satisfecho.

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