A lo largo de mi vida he ocupado cinco camas propias y por lo menos unas cinco decenas más entre camas ajenas y de hotel.
De 11.928 noches, he dormido acompañada más de la mitad y recuerdo con especial interés las que he compartido con hombres. Exceptuando parejas y amantes, he pasado noches con poco más de treinta entre amigos, conocidos, compañeros de estudio o prospectos de amante y he tenido que hacer uso de toda mi creatividad para evadir sus insinuaciones de tener sexo.
He llegado a la conclusión de que tan extraña costumbre obedece a un imperativo natural: hormonal, instintivo, de género. Para la mayoría de hombres es bien difícil concebir pasar una noche en la misma cama con una mujer y no tener sexo con ella. A menos, claro está, que se trate de su madre... aunque casos se han visto.
Los hombres usan varias estrategias -más o menos torpes- para acercarse y dar a entender su intención. No sirve de nada aclarar, antes de irse a la cama, que el objetivo es dormir. La primera frase que se le ocurre es: "Tranquila que no pasará nada que no quieras". ¿No es curioso? Es una amenaza encubierta. Él espera, ciertamente, que algo pase. Espera también que sea algo voluntariamente aceptado, mas se evidencia que la cosa tal no surgirá de manera espontánea: alguien propondrá y el otro alguien dirá si está dispuesto o no. Si ambos quisieran, el asunto no entraría siquiera en discusión. Pasaría y ya. ¿Alguno de los caballeros recuerda una dama que le haya dicho que "no pasará nada que no quieras"? Permítanme ponerlo en duda.
Es bastante incómodo para la mujer. Nunca se está del todo tranquila. En principio está el asunto del pijama. Aunque sea poco confortable a veces sería aconsejable acostarse en jean y dejarse la mayor cantidad de prendas posible, incluso los zapatos por si fuera necesario dar alguna patada a medianoche. Los pijamas suelen ser prendas pequeñas de telas muy delgadas, por tanto, pueden servir de excusa para el posterior abordaje. Luego vamos a ver que, entre chanza y chanza, el hombre anuncia que cuando está dormido, sin darse cuenta, le echa la pierna encima al que está al lado. Por supuesto, este fenómeno nunca se presenta cuando el acompañante es hombre. En tal caso, si sucediera que no hay más remedio que compartir la misma cama, se harán cada uno en extremos opuestos, en el puro borde del colchón y no pegarán el ojo en toda la noche para evitar el riesgo de tocar por accidente al otro. Un ataque de amabilidad lleva a algunos a preguntar a la mujer qué lado de la cama prefiere, sin embargo esta no es la regla. Puede parecer ocioso escoger derecha o izquierda si sus elucubraciones le muestran una seductora escena en la cual ambos intentan ocupar idéntica franja.
Pero quizás lo más tenebroso es cuando la luz se apaga. El tipo que parecía estar lo suficientemente lejos como para sentirnos a salvo, se revuelca tantas veces como haga falta hasta que, de manera sorprendente, sentimos su aliento caliente en la oreja. Nada más desagradable. Si se tratara de un amante deseado no habría mayor placer. Después, como quien no quiere la cosa, pone su mano sobre nuestra cadera. ¡Horror! ¡Nos espera una noche larga y tortuosa!
Imposible dormir en estas condiciones. Viene a mi mente una frase bastante ilustrativa de un amigo al que tengo en gran estima: "Que conste que es porque tú no quieres". De pronto sentí que para él era un deber ineludible, una especie de cortesía masculina ofrecerme una noche que, en su opinión, habría de ser harto placentera. De la manera más cariñosa lo ha intentado en tres ciudades diferentes donde han tenido lugar nuestros esporádicos encuentros. Siempre ha recibido la misma respuesta. Y siempre ha vuelto a intentarlo.

Bueno, mejor eso que andar haciendo maldades.
Jajaja tienes razon,muchos hombres acostumbran hacer eso,sobre todo si la "amiga" le gusta como mujer.
Y sobre la famosa frase: "Tranquila que no pasará nada que no quieras" quiere decir que el lo intentara pero tu decidiras.
Yo soy un hombre mas observador,en mi caso yo tengo el tacto o el tino,de darme cuenta si una amiga o alguna chica en especial,le gusto como hombre o no,tengo ese sentido y lo uso.
Yo he dormido con muchas mujeres que no son parejas mias,amigas y primas,pero siempre se a cual respetar por que estoy seguro que no me aceptaria un acercamiento,a las que se que si,pues hago mi intento y si me a funcionado.
Algunas han puesto almohadas en medio como separador,si el hombre es inteligente debe saber que te estan diciendo que no pases la linea,osea que no quiere nada de nada,jeje otras se acuestas en la punta intentando no rosar ni con un dedo,yo respeto a esas reglas,y luego del primer dia duermen mas confiada y tranquilas por que saben que pueden confiar en mi,jejeje.