Hay personas increíblemente buenas y hay personas creíblemente perversas. El resto somos rateros: a ratos buenos, a ratos malos, incapaces de llegar a extremos.
Pocas cosas hay tan peligrosas y ridículas como la esperanza. Y lo es más todavía cuando quien espera es alguien a quien le falta malicia o le sobra ingenuidad.
Yo me duelo de mis hermanos, los seres humanos. Pero ¿a quién pretendo engañar? puedo seguir viviendo aunque otros apenas disfruten el derecho a respirar... que existe porque no ha habido algún canalla que haya inventado la manera de monopolizar el aire. Todavía.
Quien cree en el altruismo y la filantropía es porque le falta mucho por vivir. Es absurdo exigir fe en la bondad humana. Nuestro estado actual lo demuestra: buenas intenciones encubren viles acciones. No sé si sentirme furiosa por la falta de suspicacia de los unos o por el exceso de astucia de los otros. Los ojos del necesitado sólo le alcanzan para ver el pan que le falta hoy. Los ojos del codicioso ven cómo la miseria del necesitado puede multiplicar exponencialmente sus ganancias a futuro.
En este mundo todo es negocio. Los multimillonarios crean fundaciones (léase Fundación Bill y Melinda Gates, Fundación Rockefeller, Syngenta Foundation, donaciones de Warren Buffett) que les sirven de tapadera para aumentar su ya inconmensurable fortuna. Sus fundaciones defienden causas que sus empresas niegan. Se toman la molestia de ayudar a los más pobres: con los enfermos prueban dudosos medicamentos que en sus países jamás les permitirían, a los agricultores les dan créditos para poder comprar los insecticidas y semillas que inventan para dejar estéril la tierra, aplican programas para enseñar a la gente a reciclar en sus casas mientras sus monstruosas industrias botan miles de toneladas de tóxicos al mar, son invitados especiales en foros sobre la importancia de proteger el agua y a la vez participan en proyectos de privatización de este bien común, instalan plantas de producción en países subdesarrollados con la noble intención de generar empleos, beneficiándose de la explotación de recursos y mano de obra a precios irrisorios y vaciando impunemente su basura en territorios extranjeros.
Países financieramente estables y con un envidiable nivel de vida derivan su prosperidad de la obtención de utilidades a partir de dineros untados de fraude, violencia e ilegalidad (léase paraísos fiscales y secreto bancario). Mandatarios de países pobres (léase países con muchos recursos que son explotados por otros) subastan sus recursos al mejor postor, aceptando condiciones injustas en las negociaciones. Gobiernos de sociedades con altos índices de drogadicción (léase Estados Unidos, España, Francia, Italia) invierten sumas astronómicas en combatir cultivos ilícitos en otros países (léase Colombia, Perú y Bolivia) como si el consumo no hiciera parte del problema. Países autodenominados del Primer Mundo (léase otra vez Estados Unidos) evitan que habitantes de países del despectivamente llamado Tercer Mundo se maten entre sí, enviando a sus propios soldados a matar a los participantes de ambos bandos. Y si esta ayuda no fuera suficiente, les venden armas a todos para que la carnicería sea completa y el negocio, redondo. Después hacen películas en las que se muestran como héroes salvadores o pobres víctimas que actuaron en defensa propia.
El mal que nos está destruyendo se reduce a dos palabras: doble moral. Desigualdad, discriminación, conveniencia, hipocresía.
No hay mucho por hacer. Ya muchos hemos hecho poco y pocos han hecho demasiado. Que nadie se arrogue el derecho a intervenir en los asuntos de los demás. Que nadie se confíe de ayudas desinteresadas.
Es necesario ver, abrir bien los ojos, pensar. Hay que dejar de esperar milagros. Hay que saber llevar la miseria dignamente y hay que defenderse de aquellos que pretenden salvar a otros matándolos. Es necesario redefinir la pobreza. La pobreza no se soluciona con dinero a menos que éste se transforme en comida, techo y buena educación.
Lo contrario de la pobreza no es la riqueza, es la tranquilidad.

Desde luego, Lufe, te habrás quedado a gusto
Es un análisis del mundo que comparto contigo, y que al igual que tú me deja con una sensación amarga, pues aún siendo consciente de que la verdad es ésta tampoco sé cómo mejorarlo, cómo intervernir para acabar con al menos una parte de la injusticia, sin caer en el buenismo de organizaciones falsamente solidarias...
¿Se te ocurre alguna idea, más allá del "seamos tú y yo buenos y habrá dos pillos menos" que me recitaba mi abuela?
No, Janton. No se me ocurre nada. Creo que lo que está pasando actualmente es la consecuencia de un proceso acumulativo. Como tal, sólo se podría transformar con cambios graduales o con un cambio radical. Lo primero no creo que suceda, por lo menos, no alcanzo a calcular cuánto tiempo nos tomaría si tenemos en cuenta que a pesar de la gravedad de la situación en todo el mundo no parece haber intenciones serias y medidas adecuadas: todos pretendemos que las cosas seguirán funcionando aun cuando cada día colapse una parte u otra del armazón.
Respecto al cambio radical supondría un evento inesperado para la especie y supongo que tendría que ser originado en la naturaleza, en el ambiente mismo. Algo que hiciera imposible seguir cumpliendo con la cotidianidad y nos obligara a parar.
En fin, este post fue más un arrebato fruto de la rabia y el dolor de ver que se es impotente frente a estos eventos. Esto no lo soluciona nadie, ni sirve de nada exponer una situación que todos conocemos pero ante la cual poco hacemos.
Abraxos
Hola cachondita...
Que pena contigo que después de tanto tiempo sin darte señales de vida... escriba para decirte esto....
"Los ojos del necesitado sólo le alcanzan para ver el pan que le falta hoy. Los ojos del codicioso ven cómo la miseria del necesitado puede multiplicar exponencialmente sus ganancias a futuro."
Con esto queda claro de que lado quieres quedarte...
No conozco a nadie que siendo pobre renegara de las bondades de la opulencia… que trabajara como loco y después de hacer muchos millones regresara a sus viejas ideas para entregarlo todo a los pobres…
Será que los comunistas, guerrilleros, socialistas, etc etc que se ufanan de que sus principios son los de buscar el bienestar para todos no han pensado que la mejor forma (en mi criterio) de cambiar las reglas de juego es ser el mejor en el juego, tomar el poder bajo las mismas reglas que rechazan y luego cambiarlas a su gusto para bien de la mayoria…????
Una vez la gente se forra de dinero se dan cuenta que es mejor ser rico que pobre… y claro que tratan de acallar sus conciencias haciendo obras y donaciones… pero las empresas que los hicieron ricos ya no las pueden deshacer o serian nuevamente pobres…
RENEGAR DE LA RIQUEZA, NO ES MAS QUE UNA FORMA DE DECLARARSE DERROTADO, RESIGNARSE A VIVIR SOLO CON LO QUE A BIEN LLEGUE A SUS MANOS, DARSE CONTENTILLO DE QUE VIVIR POBRE ES SER “DIGNO”.
(Como el gordito que se da contentillo diciendo que se siente bien como es, que no se apena de su cuerpo, que lo quieran tal y como es… sin darse cuenta de los efectos en su salud…)
En conclusión:
LO MALO NO ES SER RICO… SINO LA FORMA DE LLEGAR A SERLO.
P.D 1 :Tu ya conoces mis planes para ser rico por las buenas… y no creo que de esa forma mi conciencia me grite de dolor…
P.D 2: Se te extraña montones!!!
lo malo no es ser rico sino la forma sino la forma de administrar la riquesa en la practica de regresar la dadiva ya que no conosco a alguien ke aya echo fortuna trabagando vendiendo chiles pero si al casique ke los manda sembrar y luejo te los da a vender los ojos del nesesitado solo le alcansan para ver el pan que le falta hoy y mañana seguira siendo lo mismo mientras sigamos creyendo en candidatos co rruptos que te quitan el hambre durante campaña y al llegar al poder buelve la misma historia ven como la miseria del nesesitado produse ganansias inmensas con solo darle unos frigoles lo contrario de la riquesa la trankilidad cuando el pueblo tenga que comer sin nesesidad de andar recogiendo basura en las calles ebitemos que aiga no se 20 partidos politicos lo que reparte el gobierno se lo de al pueblo hay que saber llebar la miseria dignamente claro no se puede romper el sirculo pero sin ambre