una mujer.
Puede ser ella misma y, de hecho, generalmente es ella su primer terrible enemiga. Tirana autodestructiva, autocríticona, autodiscriminadora.
Pero si ello pareciera ser insuficiente siempre habrá otras mujeres encargadas de hacer -a través de la acción o mediante algo que pudiera ser considerado un no-acto- su vida más difícil.
Antes pensaba que era un mito la camaradería masculina en los diferentes ambientes: trabajo, deporte, juego, amor, sexo.... pero me doy cuenta de que la rivalidad entre ellos siempre tiene un carácter lúdico y un fin muy claro: proteger su propio género y ganar reconocimiento.
Antes creía que era un mito la envidia entre las mujeres y que esa falta de solidaridad era visible solamente bajo ciertas circunstancias o en ciertos medios... pero no, el mito obedece a una realidad desgraciada: entre mujeres hay una estúpida rivalidad y no se debe al deseo de ganar pues a veces lo importante es que la otra no gane, así la interesada tampoco lo haga. No existe eso llamado complicidad sino entre las denominadas "viejas e inseparables amigas" (las que se cuentan todo en detalle porque se conocen hace marras y que corren el riesgo de que les saquen un día los trapos al sol).
La cosa podría resumirse como sigue:
- Si yo comí mierda, tú también comerás
- Jódete perra!
- Si yo no, tú tampoco
- De malas!
- Para que aprenda!
- Pues busque a ver si encuentra
- Vea a ver cómo se las arregla
Y estando así la cosa, siendo plenamente consciente de que en este mundo y en este momento de mi vida no existe en cientos de kilómetros a la redonda ese raro fenómeno llamado amistad me declaro acorazada, dispuesta a hacer lo necesario para seguir respirando, cumplir mis deberes, hacer el menor daño posible y refugiarme en mis antiguos hábitos asociales.
He dicho.

Joeee Lufe! que coños te ha hecho la putarraca esa?
¡Desde luego!.....¡que tienes razón! desde la primera letra al último punto. Yo hace mucho mucho tiempo que descubrí esa gran verdad.
Aunque yo por alguna extraña causa te aseguro que no soy de las que te dan la puñalada. Pero si me he tenído que defender más de una vez. Y jode! jode mucho mucho.... que trates de ser la mejor amiga.... y que te den por el culito (pero en plan putada). Ya no te digo nada cuando ves que tus amigas se van mimetizando, copiando tu ropa, no devolviendote tus cosas.....¡eso jode aún más!
yo te podría decir mil cosas... pero lo he sufrido en carne propia y ultimamente diría que incluso en ámbito familiar directo así que...¡tierra por medio y aire para todos!.
Te juro que los tios son más concretos (y básicos). Al menos si te odian sabes perfectamente de donde viene ese odio (no es gratuito).
Esto no sucede con las tías. Somos (por desgracia) tan hijaputas que hasta odiando somos incomprensibles.
Un besiño y enga! tetas palante culo patrás.... undos...trescuatro...
¡sabes que eres la mejor! ¡que no te amargue un chocho reprimido!
Mierda! si al menos por bien propio tratarámos de hacer lo mínimo indispensable para que las otras estuvieran en su sano equilibrio. Pero por si fuera poco en un ámbito donde varias mujeres se desempeñan, todas bajo toneladas de estrés y poniendole la pata encima a la otra para terminarla de joder... coñooooooo!! es que así no se puede!
Recurrir a la primera ley de la vida: lucha por tu supervivencia y si tienes que matar, ¡Házlo!
Linda Lufe:
¡Qué razón tienes!
Parece mentira como se atacan las mujeres unas a otras. Y si encima una chica es linda, se le puede aplicar perfectamente ese refrán que dice: "la suerte de la fea, la guapa la desea", porque será constantemente criticada, haga lo que haga, te lo digo por experiencia.
Y por supuesto, cada kilo de más que coja una mujer, será motivo de alegría para todas sus "amigas del alma".
Y a nivel laboral....la competencia entre mujeres es increíble. Los hombres, en sus ratos libres, se toman el café o las cervezas, y tan amigos, pero las chicas cuando levantan el hacha de guerra, es hasta el final.
En fin, que te sea leve, y que a esa petarda que te joroba, a ver pilla unas hemorroides que la jodan bien jodida.
Un besote.
Carlos.