Dicen que las chicas se enamoran del padre y al buscar pareja se sienten atraídas por hombres que se lo recuerdan o se asemejan a él en algunos y a veces en muchos aspectos.
Dicen que se huye de los defectos del padre sólo para caer en brazos de alguien que posee los mismos y otros adicionales.
¡Psicología de pacotilla! ¡Falso de toda falsedad!
A mis 31 debo reconocer que mi corazón prefirió a mi madre. Que aunque ella me ama como sólo una madre sabe hacerlo, nunca me he sentido totalmente digna de su amor... porque de pequeña fui muy rebelde, de adolescente hice cosas con las que ella ¡jamás de los jamases!! estaría de acuerdo y empezando la juventud huí del nido porque sentía que no podía ser yo misma sin herirla. Dejemos a un lado el hecho de que nunca le he hablado de mi vida afectiva, que no me ha conocido novio, que sabe que no quiero tener hijos y que siempre he puesto el desarrollo intelectual por encima del cursillo de mucama.
Mi padre es cuento aparte. Nunca tuve que luchar por su cariño porque desde que recuerdo siempre me lo brindó... desde que recuerdo, no podría asegurar si antes... Soy la consentida de mi padre y a pesar de que a mis 7 años ya comprendía que no era Dios, viéndome como su hija preferida podía pasar por alto sus pequeñas imperfecciones. Ya adulta me di cuenta de que quizás a mi padre le hubiese gustado más la libertad de ser soltero y sin embargo asumió de la mejor manera que pudo las responsabilidades de un hogar -a pesar de que en alguna ocasión escapó de casa.
Nunca hallé la manera de hacer feliz a mi madre y seguir siendo quien soy. Siempre sentí que tenía que renunciar a mí para que ella pudiera aceptarme. Siempre he tenido que dejar que haga sus propias especulaciones sobre mí para que nunca esté segura de lo que sospecha. En últimas he optado por una posición de respeto sin entrar en discusiones que no llevan a ningún fin. Los cortos encuentros de cada año durante la última década han sido útiles para comprender que me ha marcado mucho el hecho de ser mujer, odiarme-amarme por ese destino que no elegí, verme siempre con los ojos de mi madre y oir dentro de mi cabeza esas frases sexistas y morales que aborrezco.
¡Y haberme desgastado tanto tiempo tratando de ganar algo que siempre he tenido pero de lo cual nunca he estado segura de querer ni merecer... lo mismo que me pasa con los hombres!!!

Yo amo a mi familia por igual, pero por sobre todas las cosas, primero dios, luego mi familia completa!
saludos
La TeTA
que profundo proceso de introspeccion estas pasando.
Esos autoanalisis siempre son violentos, cuando las fuerzas opuestas que yacen en uno mismo se enfrentan, cuando uno se cuestiona sobre uno mismo, cuando empieza ese proceso de limpiar la paja para dejar el grano.
Te comprendo muy bien porque me pasa exactamente lo mismo. Un padre ausente, una madre sola y solitaria, sin amigas con quienes tener una intimidad de palabras, confesiones y secretos, y una hija, yo, que nunca tuve trato de hija con ninguno de los dos, pues viví casi siempre alejada de ellos, en internados, hizo que mi madre me viera más como amiga que como hija, y compartiera conmigo esa intimidad de amiga y confidente.
Lo hemos sabido todo una de la otra, incluso cosas muy poco habituales de hablar y conocer entre madre e hija. Y sin embargo ella, que pretendía para mí una vida mejor de la que tuvo, un ideal de vida absurdo por lo pretenciosamente elevado y perfecto, siempre ha estado decepcionada conmigo, hasta el punto de asumir yo que haga lo que haga nunca podré complacerla, nunca mi vida, por mucho que me esfuerce, llegará a ser como ella imaginó que debía ser la de su hija.
Me gusta cómo escribes, me gustaría que fueras mi primera amiga por estos lugares.
Licifer:
Nosferatu, uña y mugre de mephisto, presente y siempre en los extramuros de aquelarres. te escapaste de la hoguera que con humos cautivantes, hace que los mortales se arrilliden a tus coces.
!Que envidia!: el autor de tu devenir, dejó la prole por instantes, luego madrugaba como méndigo a batallar por el pan de sus pichones......Contrasta el suscrito, que luego de una noche vohemia, madruga y con gesto borreguil se retira a su morada.
Un abrazo.
Cumbi
Cumbi, palabras que me llegan.... desde la distancia pero con fuerza. Otra remiendo para el alma...
abraxos