Sólo existe una forma universal de ejercer la libertad, una única dimensión humana en la que tod@s, sin excepción, somos libres. Nadie, por mucho poder que tenga, puede quitarte esa posibilidad porque viene contigo y te acompaña hasta la muerte:

Eres libre de CREER LO QUE TÚ QUIERAS.

Nadie cree por ti, tú mism@ DECIDES AQUELLO EN LO QUE CREES.

Por tanto, ELIGE CREER EN AQUELLO QUE MEJORE TU VIDA. Pueden encerrar tu cuerpo en un calabozo, pueden quitarte absolutamente todo lo que te da seguridad, puedes perder lo que amas, pero aún en la más completa desolación está en ti decidir qué quieres creer.

Tod@s tratarán de convencerte de que creas como y en lo que ell@s creen; yo misma acabo de intentar hacerlo. Tod@s se consideran con derecho a opinar sobre cómo deberías pensar, decir, hacer, desear, sentir, vivir y hasta morir. Lo que los demás piensen es su problema. Pero lo que está en tu cabeza, eso es lo que importa.

En qué creer, esa es la cuestión.