Dos anécdotas en relación con la dichosa tesis.

Me he pasado entre ayer y hoy llamando a cuanto amigo, conocido o desconocido para conseguir una cámara digital y sacar las últimas fotos. Hoy por último, con la misma chica que me va a colaborar imprimiendo mañana las tropecientas mil hojas que contienen tan valiosa información (sin mentir, salieron exactamente 524 páginas, que incluyen casi 200 ilustraciones y más de 100 tablas. Son testig@s ya de que cuando me digo a escribir no hay quien me detenga jejejee .) ¿Qué pasó? Pues que no conseguí la cámara pero la niña, Ana, me prestó su super-móvil y tomé allí mismo las fotos. Así que un artilugio de avanzada tecnología, que siempre había menospreciado porque me parecían excesivas sus funciones de lujo, me ha salvado la patria.

Ahora bien. Sucedió algo que me hizo recordar fiascos de pasadas ocasiones, que hasta cierto punto es gracioso y pone a pensar. Resulta y acontece que para poder traer las fotos a mi casa para edición con Jetopein, me dispuse a guardar todo en la USB. No sé si es un mal generalizado pero para mí es altamente vergonzante que al introducir mi USB en el computador de otra persona me salga un aviso de virus. Siempre paso el antivirus porque me parece una indelicadeza ir abriendo a diestra y siniestra sin tener en cuenta que se puede estar contagiado. Por otro lado soy algo complicada con eso y lo primero que pasa por mi cabeza cuando alguien dice: "porfa, préstame la USB para sacar una información y ahorita te la entrego" es: su madre, espero que me la entregue limpia. Todavía me acuerdo de una vez que en un sitio de internet pedí con un amigo un computador para ver unos archivos y no conforme con exhibir el pantallazo de "Alerta! Alerta! Sométase a cuarentena porque la pringaron!!!", el maldito tiesto empezó a emitir ruido a manera de una estruendosa chicharra. Estuve a punto de salir corriendo y dejar a mi amigo y a la USB botados con tal de que no me vieran esa cara roja de vergüenza. Lo de los virus informáticos me lo tomo muy personal jejejeje...

¡Hoy ha pasado ex-actamente lo mismo! Saco la USB, temerosa de que se me ensuciara por meterla en ese computador, pues es un sitio público y hay más riesgos... y no más fue introducirla en el puerto cuando sale el letrero, enmarcado en rojo: "Mire a ver si tiene más cuidado que la volvieron a pringar"... no una, TRES VECES!!! ¡Tres virus diferentes!! Upsss... y yo que soy tan cuidadosa, que apenas lo hago con PC's conocidos y siempre tengo el antivirus actualizado... miré a lado y lado con carita de ¡ainsss, jue sin querer!, eliminé los intrusos y formateé por si acaso.


A considerar ahora si llevamos ese fenómeno a nuestra vida íntima. Que intercambiar información con un sólo agente no garantiza que permanecerás limpio. Que entre más agentes tengan acceso a tu puerto, el riesgo se multiplica exponencialmente. Que muy pocas personas tendrán el valor de decirte: - Oye, sin protección no porque estoy pringado.

Moraleja: Más vale pájaro en mano... jejejejeje