Nota: Este post está inspirado en conversaciones tenidas hasta altas horas de la madrugada vía móvil con J.O. quien, como estudiante de biología, ha tratado de desentrañar las razones fisiológicas de la infidelidad.

Obedece también a una duda existencial que me ha surgido acerca de la conveniencia de hacerme con un artilugio, ayuda sexual o compañero polimérico para las noches solitarias:

¿Podría un consolador hacerme perder definitivamente gusto por los hombres?
¿Podría causar desviaciones en mi deseo amoroso?
¿Podría enamorarme de mi consolador?
¿Podría un consolador ser suficiente compañía sexual (ojo: no dije afectiva)?
¿Podría...?


Para empezar, dos frases célebres acerca del acto amoroso:

"La mujer, allí donde lo hace, se enamora"
"El hombre, allí donde lo hace, se enamora de hacerlo"

Mil ideas pasan por mi cabeza. Todas tienen que ver con relaciones entre hombres y mujeres, hombres y hombres, mujeres y mujeres, sexo, afectos... este tema da para muchas divagaciones escatológicas.

Primero, antes de ser mujeres u hombres, con un rol socio-cultural más o menos definido y aceptado, somos hembras y machos. Por naturaleza, la especie persigue la multiplicación, es decir, la supervivencia DE LA ESPECIE (por eso las relaciones -específicamente las sexuales- entre individuos del mismo sexo son consideradas moralmente reprobables: porque atentan contra algo natural. Por eso las parejas heterosexuales estériles son socialmente reprobables también. Por eso las personas que renuncian a la posiblidad de traer hijos al mundo son consideradas anormales). La permanencia del homo sapiens en el globo terráqueo es razón de más para que la necesidad (que no el deseo) de aparearse sea prácticamente irrefrenable. Sin embargo, debido a la evolución (¿?), a la complejidad de nuestras sociedades y a la cultura, muchos aspectos del intercambio sexual, que es el mecanismo natural para procrear, se han visto invadidos por otros elementos que a veces hacen confundir el fin con los medios, la fisiología con la emotividad y la emotividad con los afectos. Ya no es necesario tener sexo para concebir hijos, ni tampoco es necesario querer hijos para tener sexo. Se ha disociado el acto sexual de la procreación. Quizás sea recomendable, posible y urgente separar el acto sexual del vínculo afectivo. No siempre fornicas con aquél que amas, y no siempre amas a aquél con quien fornicas.

Hormonas y enamoramiento

La oxitocina, hormona sintetizada en el hipotálamo y que se genera durante el enamoramiento causa, entre otros, los siguientes síntomas: insomnio, falta de apetito, náuseas matutinas, invasión mental con la imagen del objeto de amor, suspiros y fantasías de variado contenido. Esta enfermedad dura, según los científicos, no más de un año. La pasión amorosa y sexual se debe a algunos mililítros de oxitocina, pero las maravillosas sensaciones sobre el cuerpo del afectado se van desgastando con el paso de los días. La oxitocina es, en sus efectos, como una droga: su uso constante y/o prolongado ocasiona tolerancia. Entonces se requiere aumentar la dosis o consumir otro tipo de sustancia más estimulante.

La oxitocina está presente también durante el orgasmo, el parto y la lactancia. Esto podría explicar, desde la fisiología, los vínculos que se crean con la pareja sexual y con el hijo, debido a que se asocia a la ternura y la satisfacción fruto del contacto.

A pesar de que esto ya se ha comprobado, muchos insisten en hacer de las relaciones de pareja algo para toda la vida. Y es respetable, por supuesto. Pero siendo coherentes, la naturaleza no nos ha equipado para cumplir semejante reto.

Orgasmos e infidelidad

Uno de los grandes interrogantes respecto a la infidelidad es por qué cuando un hombre tiene sexo con una mujer que no es su pareja se defiende arguyendo que "fue sólo una aventura". Pero cuando su chica se la pasa bien con otro ya no es "sólo una aventura". El hombre siempre teme que esos cachos obedecen a un estado de profundo enamoramiento. Y en algunas ocasiones no se equivoca.

Durante el orgasmo la oxitocina se dispara. Esa satisfacción propia del clímax sexual causa adicción, razón por la cual una puede enamorarse de un hombre con el que nunca ha tenido contacto sexual: los orgasmos autoinducidos pueden causar un enamoramiento tan real como los orgasmos en pareja. El estímulo de los pezones y los genitales fantaseando con el fulano provoca liberación de oxitocina sobre el torrente sanguíneo. Y ahí lo tienes: enamorada de alguien que jamás nunca te ha puesto un dedo encima (¡Horrrrror!! Kinga: ¡tenías razón después de todo!!). {Y eso es lo malo: que las mujeres solemos fantasear con tipos que conocemos mientras que los hombres, con cualquier modelito de revista porno}

Pero ¿Qué pasa con los hombres? A pesar de no estar de acuerdo con los discursos de género, acepto que hay algo muy cierto y es que hombres y mujeres no somos iguales. Lo cual es una suerte.

- La mujer puede tener coito muchas veces seguidas, quiera o no, desee o no, se satisfaga o no. (Esto me pone a pensar por qué hay mujeres que se emparejan con hombres con los cuales no disfrutan orgasmos; aunque parezca imposible es común. Quizás en este caso no se puede hablar de enamoramiento sino de otro tipo de vínculo. También hace que me pregunte cómo hacen las prostitutas para no enamorarse de los clientes -y viceversa-, aunque casos se han dado. Por eso debe ser que se prohíben tácitamente los besos -importante muestra de afecto y pasión-... por otro lado, es una transacción comercial, en primer término)

- El hombre entiende que su orgasmo está ligado a la eyaculación y ésta, a la erección. (Aun cuando algunas culturas afirman que es posible separar los dos primeros elementos, que yo sepa (¿o siempre he estado engañada?) no puede un hombre tener orgasmo sin erección. Después de todo, el orgasmo es el punto donde la tensión sanguínea concentrada en la pelvis llega a su nivel máximo y se disuelve. Si alguien puede sacarme de la duda, agradezco me lo haga saber)

- En la mujer, el acto coital va unido mentalmente a la posibilidad de quedar embarazada. No habrá método anticonceptivo en el mundo que logre borrar este pensamiento recurrente y torturador.

- Una mujer puede compartir besos, abrazos y caricias sin, necesariamente, querer llegar al coito.

- Para el hombre el intercambio sexual va unido al acto coital. Besos y caricias se dan obviamente con el fin de llegar a la cópula; aun cuando sepa que no siempre será posible, el hombre guarda la secreta esperanza.

- El hombre puede, si quiere y sus facultades de conquistador se lo permiten, fecundar varias mujeres en un sólo día y muchísimas en un año.

- La mujer es quien asume biológicamente el embarazo.

- La mujer puede quedar embarazada aun sin haber disfrutado las delicias de un orgasmo (lo cual es una injusticia de la naturaleza. Aunque el orgasmo contribuye al mejoramiento de la especie ya que, en palabras de J.O. citando a un importante conferencista, ayuda a que lleguen los espermatozoides más aptos. Si se requiriera del orgasmo femenino para la concepción probablemente muchos de nosotros no existiríamos)

- El hombre siempre está dispuesto para fornicar, (es lo que cree y afirma), digamos que mentalmente, ya que físicamente depende de que le responda su adorado miembro.

- La mujer no siempre está dispuesta para fornicar, físicamente por razones ya conocidas y mentalmente por causas desconocidas e inexplicables para los hombres (pero lógicas para nosotras).


Nota: este post va más largo de lo que esperaba. Tengo algunas actividades manuales desahogantes que realizar . Prometo continuar con estas especulaciones a la mayor brevedad.

De paso les cuento que Papá Chibchel leyó mi lista de regalos y me ha mandado un cheque por $40.000 para comprar el consolador. Espero poder tomar una decisión cuanto antes ya que empiezo mañana a vivir mi trigésimo primer año y quiero darme una merecida noche un merecido finde de placer con mi nuevo compañero de cama...

Pd. Gracias Papá Chibchel!!! jejeje... Aunque me acaba de decir mi amiga Kinga vía msn: "lo que pasa es que con el consolador quién la saca de la cama? deja de trabajar y pailas! Se la encuentran en unos días... muerta, reseca... de tanto consolarse"