¿Lo he dicho ya? Tal vez no tan claramente para que se entienda. Tengo contados amigos: cada uno es un mundo diferente y perfectamente desquiciado, como el mío. A todos los quiero y ocupan un lugar especial en mi corazón, que este año ha crecido desmesuradamente, después de tanto tiempo de permanecer reseco como una uva pasa.

Ahora entiendo la razón por la cual me quedé este fin de año aquí. Y es que tenía que reconciliarme con la vida y qué mejor forma: excelente compañía, deliciosa cena, Janis Joplin y su voz rasgada, exquisita bebida embriagante y un viaje de la mano del elemental de mi queridísima hierbita.

Cosas van y vienen, personas van y vienen, pero los momentos: eso es lo único que nos queda. Ayer estaba triste y tenía rabia. Quería mandar todo a la mierda al carajo.

Esta madrugada tuve varias revelaciones: la primera de ellas es que todo está en la mente. La otra es que nada existe, o lo que es lo mismo, que todo es mentira y que nada importa -y que no importa que nada importe -. Me di cuenta de que mi sexo y mi corazón funcionan armónicamente, pero que mi corazón y mi cabeza tienen problemas de comunicación. Descubrí que mucho de lo que se llama amor es puramente eGo. Un eGo gigante que habla fuerte y da órdenes. Sentí que una onda expansiva de odio salía de mí y fue aterrador: las manos, la voz, la mirada, las palabras... todo estaba cargado de furia. Pero pasó; simplemente salió y me dejó libre... Por último y para cerrar la jornada con broche de oro, comprendí que si nada existe y todo está en la mente, pues todo vale. Esto es sólo un sueño, insisto, un sueño que cada uno construye. Sólo nos queda aprender a soñar...

Nota aclaratoria: Todo existe y Nada está en la mente y Todas las generalizaciones son erradas y... adoro las paradojas jejeje


Pd 1. Gracias J.A. Como siempre, una velada inolvidable, una conversación amena y un nuevo placer para compartir...

Pd 2. Gracias también a mis otros amig@s de la vida real: Menis, Gullumina, Kinga, Morronguito, Torresitos, Vag, Pirobín, Nelsiton, Tuca, Vane y Gerardo