¿Quién es quien para decirte lo que debes pensar, creer, sentir, ser o hacer? ¿Quién eres tú para decirle a otro lo que debe pensar, creer, sentir, ser o hacer? ¿Quién soy yo para...? Sólo sé una cosa: pienso, creo, siento, soy y hago. Existo. Creo existir. ¿Por qué? ¿Para qué?
Veo el camino de mi vida y el hilo que la conduce. La madeja que he enredado, los tramos que he recortado, los tejidos que he dejado a medias. Veo todo esto y me digo: ¿Por qué? ¿Para qué?
Cuando me siento en la soledad de mi alma, miro hacia afuera y descubro cuánto miente el ojo, el oído, la boca, la piel. Y sonrío. Los sentidos están hechos para la apariencia y está bien que así sea. Sorprendo a mi mente intentando razonar sobre cosas irracionales, intentando afinar cada detalle inconmensurable, intentando cambiar lo inmodificable. ¿Por qué? ¿Para qué?
En ese espacio único, al que solamente yo puedo entrar, me he dado cuenta: he tomado tanto veneno, he creído tantas mentiras, he dejado en manos de otros tantas decisiones, he renunciado tantas veces a ser responsable de mi vida, me he adaptado a un molde tan estrecho y mezquino que he llegado a olvidar lo que es, en verdad, soñar... y queda ya tan poco de mí que, a veces, temerosa en la noche despierto creyendo que no soy yo, que soy otra, que la otra ganó todas las batallas.
Es hora de parar. Recuperaré mis tesoros: lo que soy, lo que brilla dentro de mí. Limpiaré mis ojos, mis oídos, mi boca y mi piel para ser yo, misma, y jugar, en serio, a ser apariencia, a ser juego, a ser sueño. Sonreiré porque habré descubierto cómo funciona este mundo y pasarán ante mi alma todas las mentiras y desfilarán en mi mente todas las razones y el universo perderá sus límites y en esencia seré yo, misma... sólo un alma que juega a ser respuesta.

Escribe un comentario