El objeto perdido con valor emocional que se me viene a la mente en este momento es mi Muñeca Fresita... me la habían dado para una Navidad como regalo de la empresa donde trabajaba mi papá. Primero mi hermano pequeño le rayó la carita con un esfero azul . Y después mi hermano, el negro, el que me sigue, le arrancó la cabeza y la botó al río que pasaba frente a la casa . La cabeza era plástica y tenía pelito corto rojo ensortijado. El cuerpo era de trapo. Me quedé muy pero que muy triste y tuve que botar el resto a la basura para no seguir llorando. Pondría una foto pero para la época tenía tal vez 7 años y no sabía usar la cámara.

Lo otro perdido, que no es un objeto, fue mi lorito Paco. A mis diez años (año fatal: me rompí la tusta el día del paseo de despedida de quinto, se me perdió el loro y casi no logro continuar los estudios). Una mañana, como de costumbre, Paco salió muy madrugado de casa para subirse al pomarroso de la vecina. En esa época nuestra casa no tenía puerta. Era una vivienda "tipo oriental" con paredes y techo de papel (llamado paroy) y puertas corredizas sin seguro. Salgo yo a las 8 a recoger al loro para darle de comer... y ya no estaba. Alguien se lo había llevado . Sólo tengo una foto, muy mal tomada, donde Paco ocupa la diezmilésima parte de la imagen. Creo que no vale la pena subirla, aunque sí contar que era un lorito mediano de cabeza azul rey.

Objetos encontrados, de valor económico: ninguno que recuerde. Algunas pinches monedas, quizás un billete. Y con valor emocional: ... caramba! Nada! Lo más eXtraViado que he tenido es mi cerebro pero no lo encontré: venía con el kit .

Creo que mi participación en el Tema de la Semana no traerá resultados concluyentes para Lacoctelera. ¡Pero conste que no fue falta de voluntad!