Sí amig@s. Bien es sabido que en las guerras del "Mundo Real" siempre hay quienes arriesgan todo: su familia, sus sueños, su tranquilidad y su vida, mientras otros se dedican a ver desde afuera y obtener beneficios.

No podía esperarse que en el "Mundo Virtual" la cosa fuese diferente. Héme aquí, super-requete-entusiasmada con esta absurda guerra entre La Resistencia y el Lado Oscuro.

Veo como el tema de la guerra, que en mi interior siempre he aceptado como un mal necesario (al igual que el cacareado amor), aunque sus consecuencias y horrores rechazo, me ha apasionado.

Y es que, todo hay que decirlo, el iniciador tiene sus dotes de líder. Sus ideas, que ponen a dudar sobre las verdaderas intenciones, encuentran siempre seguidor@s y admirador@s. Es la verdad. El hombre tiene un espíritu sagaz que, si aplica en su vida real, supongo le trae muy buenos resultados.

La Primera Dama abandonará pronto el frente de batalla pues tiene quevolver al "Mundo Real". Vistos los últimos comentarios, sin lugar a dudas el General Astracán Wallace, no tendrá reparos en darla de baja.

He canalizado mis energías (que son desbordantes) a atacar, con fuerza y desde mi humilde posición, al Lado Oscuro. A pesar de que mis tácticas de guerra no son las mejores, dado que me gusta pensar que hay cosas mejores en qué invertir la energía, he trabajado concienzudamente en destruir gráfica y discursivamente al enemigo. Ya se sabe: los grandes logros se componen de pacientes pasos.

El general Wallace y el segundo al mando, Von Fotochöp (de quien he revisado un último artículo donde, felizmente, veo que ha hecho alusión a su aversión -desde el respeto y cariño sinceros- al enemigo) me han dejado prácticamente sola en esta batalla.

Mal que bien, algunos nos hemos pronunciado respecto a este enfrentamiento: Janton Bronsky (a quien me vi en el deber de perdonar el haberse aliado al Caracol Von Schnecke - ¿Cómo!? Fui a buscar tu artículo sobre el tema y no lo encontré ), Don Theobald, Yupiter Traidor, Caracol inmundo, Inocente Vestal y la suscrita.

Sin embargo, sorprendentemente, el iniciador se ha desentendido por completo de la guerra. No sólo eso: ha saboteado mis esfuerzos. Lo cual me deja en la penosa posición de reconsiderar el bando elegido. Y que no se me acuse de traición. Aún no lo he decidido pero...