Viendo los comerciales de la tele me quedo un poco aterrorizada y admirada por la cantidad de productos que actualmente se pueden conseguir para todo tipo de dolencias y problemas de salud.

Cuando yo era niña (eso hace más de dos décadas) el Botiquín Familiar contenía 17 productos, ni uno más ni uno menos. Voy a tratar de describirlos y decir para qué servían. No aseguro que todos los datos sean correctos (la hierba y el Alzheimer precoz han afectado mi memoria) pero al menos dejaré una impronta para futuras generaciones .

1. Desenfriol: una pastilla rosácea de unos 7 mm. de diámetro, que servía para bajar la fiebre. La pastillita era dulce y cítrica. Creo que era un placebo. Un@ se podía tomar fácilmente 4 en un día si la fiebre no bajaba. La versión para niños era el Desenfriolito.

2. Violeta de Genciana: un frasco con boquilla de gotero, que siempre estaba manchado de color morado por fuera: un morado iridiscente y supremamente difícil de sacar de la piel o la ropa. La violeta de Genciana era un líquidodenso que se aplicaba sobre los fuegos (herpes labial) o las ampollas infecciosas. Recuerdo un rosario de manchas violáceas en mi boca como accesorio para el uniforme de la escuela.

3. Sulfatiazol: un frasco cilíndrico en miniatura, color amarillo pollito y de etiqueta verde hoja de pomarroso, con tapa. El polvito era mágico para las peladuras que un@ se hacía en las rodillas y los codos por andar miqueando en la calle y jugando a los ponchados. Tenía un olor característico, como a diablo chiquito... supongo que era azufrado, por el nombre.

4. Mertiolate: otra sustancia de color característico e indeleble, esta vez naranja. Pero un naranja, di tú, yema de huevo fresco o zanahoria. Útil para secar granos en tiempo récord.

5. Dioxogen: lo más interesante del Dioxogen era su virtud espumante. Era agua oxigenada traslúcida pero le añadían algo para que fuera espesa. Se hacían gárgaras para placas en la boca y lo rico era sentir como bullían las burbujitas hasta llenar todo el espacio (tocaba escupir tarde o temprano). También tenía la misma propiedad sobre raspaduras en la piel. Se empezaba a formar una colonia de burbujas que hormigueaban sobre la costra.

6. Yodosalil: todavía existe. Pomada caliente color café oscuro, casi petróleo, de olor fuerte, con la que se hacían masaje para evitar que después del porrazo saliera un chichón. No faltaba quien se la aplicara sobre forúnculos e inflamaciones de todo tipo.

7. Vick Vaporub: esta es clásica. La de descongestionar la nariz y los bronquios cuando la gripa es mocosa. Es caliente y huele mucho a menta. Su color era más verdoso antes, un tanto desagradable. Esta pomada es usada con los fines más diversos: como antiinflamatorio, desinfectante, lubricante sexual, antiprurito, entre otros.

8. Mejoral: la pastilla curalotodo, especialmente para niños. La de bajar la fiebre, quitar el dolor de cabeza y de huesos. Era como el de enfrentar los síntomas de la gripa.

9. Buscapina: para el dolor de tripas cuando iba pegado a otros síntomas como fiebre, señas de que la cosa era más infecciosa que digestiva.

10. Terramicina: cosa rara, esta medicina tenía dos presentaciones y dos funciones aparentemente muy diferentes. Había en pastillas (que también se administraban a los perros en caso de diarrea) y en crema. Las pastillas eran antiheméticas y la crema era para desinflamar granos de los ojos. En mi época a eso se le llamaban orzuelos o mirada china. ¡Era horrible!! Como una conjuntivitis con forúnculo a bordo.

11. Alcohol: el antiséptico por definición. Aún existe, aunque ahora hay como 10 marcas diferentes. Antes siempre el alcohol venía en una botella de vidrio, de sección rectangular, tapa blanca, etiqueta verde billar y traía una cruz roja como logo. No recuerdo si tenía marca o era genérico.

12. Isodine: líquido marrón oscuro y espeso que se le untaba a las peladuras, mordeduras y heridas abiertas para limpiar y evitar infecciones. Lo malo es que después descubrieron que al cicatrizar la piel quedaba más oscura. Ahora hay dos tipos: el de uso externo y el bucofaríngeo.

13. Menticol: alcohol mentolado, refrescante en caso de picaduras o irritaciones superficiales de la piel.

14. Cilocaína: un líquido que se aplicaba con algodón sobre una muela o diente cuando dolía y no había odontólogo disponible. Sabía a clavo y dormía la lengua.

15. Aspirina: la pastilla quitadolores por excelencia. Antes había una tal Aspirineta, supongo que de la misma familia. En la actualidad hay Cafiaspirina, Aspirina efervescente y el ácido salicílico sirve practicamente para todo (una de las últimas panaceas de la salud).

16. Algodón: aún no ha podido ser remplazado por ningún tejido sintético o polimérico. El algodón tiene su puesto por ser absorvente y económico. Sin embargo, suelta pelusita y su acumulación facilita las infecciones.

17. Esparadrapo: antes qué microporo color piel ni que nada. Antes todo era esparadrapo. Bandas de 3 x 15 cm sobre una gran torunda de algodón era lo más usual para tapar puntos o heridas abiertas. No sin antes haber lavado con Isodine y haberle untado su buena película de Mertiolate.

¡Tiempos aquellos cuando habían tan pocas enfermedades!!... o no las habían descubierto!!... o no las habían bautizado!!... o todo se curaba con una sola pastilla!!... o el mismo ungüento servía para la gripa y las picaduras!! Ah!! Tiempos aquellos que no volverán!!