En este, mi querido país, hay 3 motivos para declarar un día festivo, a saber:

  1. Fiesta religiosa
  2. Evento patriotico
  3. Conmemoración histórica

En últimas, a un@ lo que le importa es no tener que ir a trabajar ni a estudiar. Por ahí, todo bien.

Sin embargo, es ridículo lo que se inventan para conmemorar ciertas fechas y la forma absurda como deciden cuáles son movibles y cuáles no. Ahora, justo dizque estamos celebrando el Día de la Independencia.

Voy a hacer una parodia la versión eXtRaVíoS de lo que aún (por desgracia) se enseña en los colegios, en la casa Museo del 20 de julio, en la tele, etc.

20 de julio o de cómo se armó la pelotera por un pinche florerito

Érase una vez, por allá por 1810, un país muy bien ubicado, con muchas riquezas, de benévolo clima y hermosas mujeres. ¿Adivinaron? Se trata de Locombia, nada más y nada menos.

Santafé de Bogotá, su capital, era la sede de la crema y nata de la sociedad locombiana formada básicamente por criollos (hijos de españoles nacidos en territorio americano) y chapetones (españoles). Y héte aquí que, con miras a ganarse los favores políticos del fulano, un grupito de lameculos querían agasajar a don Antonio Villavicencio.

Para rendirle todos los honores hicieron una vaca y con el dinero recolectado compraron un par de terneras, fermentaron 10 toneles de chicha y guarapo, liaron 20 docenas de tabacos y contrataron a las mejores cortesanas de la región.

Todo iba muy bien: el lugar que habían alquilado era lo in del momento y contaba con todas las comodidades imaginables: amplia pista de baile, bar, sauna, jacuzzi, sala de masajes, piscina, canchas de tejo, cabañitas, etc. Sin embargo, como no falta quien sea caprichoso y jodón, a alguien se le ocurrió la genial idea de que sería muy elegante adornar con un gran ramo de flores la sala de recepción y...

Versión 1:...uno de los organizadores, don Pacho Morales, como buen criollo, insistía en las orquídeas, que son la flor nacional (en esa época no lo era, pero después del incidente se ganó el lugar) mientras que don José González Llorente quería que fueran rosas, por aquello del glamour. Este último, para desprestigiar totalmente la propuesta de don Pacho adujo que la orquídea era una parásita baratonga que se conseguía en cualquier rastrojo. Dicho lo cual, el señor Pacho y sus dos hijos le dieron una tunda de cristo y señor dios mío a don José González, quien abandonó el recinto llorente llorando.

Don Pacho salió renegando de los conquistadores, diciendo que ya estaba hasta las pelotas de tanta montadera y que él no se iba a aguantar más esa mierda. Se paró en un banco del parque y empezó a vociferar que los chapetones debían devolverse por donde llegaron y meterse su corona española por el culo. Reunió unos cuantos tirapiedra en el parque (ancestros de los tirapiedra de mi querida universidad) y cauchera en mano se fueron a romperle los vidrios a la casa de don González. Y ahí empezó el zaperoco...

Versión 2: ... que lo mejor era poner 20 docenas de rosas en un gran florero, para descrestar. Don Pacho, el encargado de la logística, se vió un poco encartado: ¿Dónde conseguir un florero donde cupieran 240 rosas? En esas, Mauro, uno de sus churumbeles, le recordó que don González Llorente, el gaditano riquillo de la esquina, tenía entre sus antigüedades un grande y hermoso florero chino.

Padre e hijo se dirigieron a la tienda, muy esperanzados en haber encontrado la solución. Saludaron muy lambonamente pero don José había aprendido por experiencia que esos saludos siempre preceden un favor embarazoso. Después de dos horas de ruego por fin don José González, más por cansancio que por convencimiento, les prestó el dichoso florero, no sin advertir tropecientas mil veces que era único en su especie, que era traido de la China, que había pertenecido a Chan Kon Chan, que patatín y patatán. Y que ¡Ay! de que se desportillara o rayara!

Salen contentos don Pacho y su Mauro, instalan el florero en mitad de la sala, van organizando con cuidado las rosas y cuando queda apenas una por meter... crash!!! El florero (tenía que ser hecho en China, esa obra de mano tan barata no podía ser buena) se vuelve trizas. Claro. Siempre hay un lleva-y-trae pendiente que le fue con el chisme a don González Llorente. Y ahí se armó el bonche...

Versión 3:.... que el florero debía ir encima de una base con el escudo de España, que por esa época aún Locombia hacía parte de sus territorios saqueados invadidos conquistados.

Don Francisco Morales (Pacho para los amigos) y sus dos hijos eran los encargados de conseguir los accesorios para el recinto. El único que tenía una base de dichas características era el rico tendero gaditano José González Llorente, más conocido como don Chepe. Don Pacho y sus dos hijos, de sangre criolla, fueron a pedir en calidad de préstamo la tal base a lo cual el tipo se negó rotundamente aduciendo que su tienda no era una beneficencia y que si querían la base tenían que pagarla.

Don Pacho trató de razonar diciéndole que se trataba de un homenaje a Antonio Villavicencio, que podría llegar a ser el próximo Presidente de Locombia y darle un cargo importante como recompensa, que además podía pedir que le pavimentara la cuadra donde quedaba su negocio para aumentar ventas... y que sólo era por un par de días el préstamo de la base.

Pues no, don Chepe se limitó a decirles que dos días de alquiler valían 2.000 reales (o la moneda que en ese momento existiera y fuera ahora algo así como $2'000.000), ante lo cual Don Pacho puso el grito en el cielo y dijo que se cagaba en el escudo de España y que el señor don José González Llorente podía meterse su base por el culo arriba y que se cagaba en todos los descendientes del vil usurero. Y ahí se armó el mierdero...


¿Con cuál versión quedarse!? ¿En realidad es Locombia una nación independiente!? Me da la impresión de que sólo cambiamos de propietario...

Bueno, me voy a dormir... disfruten del festivo. Es lo único bueno que quedó del aullido grito de independencia.