Objetivo:

Consumar una terrible venganza.

Recursos materiales:

- Una cama
- 6 metros de lazo
- Un cuchillo bien afilado
- Una cobija de dulceabrigo
- Dos a cinco pulgas (pueden ser más pero esta cantidad es suficiente)

Recursos humanos:

- Víctima
- Verdugo (O sea, usted)

Procedimiento:

1. Invite a la víctima a tomar unos cuantos cócteles bien cargados de alcohol.

2. Cuando observe que el trago hizo efecto, condúzcala a la habitación donde está la cama.

3. Pídale que se recueste cómodamente. Ayúdela a colocarse boca arriba a lo largo de la cama.

4. Extienda sus manos y piernas (de la víctima) de modo que forme una X.

5. Con el cuchillo corte el lazo en cuatro partes y con cada una de éstas amarre las extremidades a las barandas de la cama.

6. Deposite las pulgas en lugares estratégicos del cuerpo de la víctima. (Aquí, recordar las razones por las cuales se inflige la tortura).

7. Arrope la víctima con la cobija de dulceabrigo dejando la cabeza al descubierto.

8. Abandone inmediatamente la habitación.

Recomendaciones:

1. Este tipo de tortura debe efectuarse en horas de la noche para facilitar la ingesta de alcohol y el posterior traslado de la víctima sin despertar sospechas.

2. Opte por las pulgas de la especie Ctenocephalides felis que son mucho más infecciosas que las Ctenocephalides canis.

3. Cámbiese de ciudad y si es posible de país ya que después de esta terrible venganza, si la víctima sobrevive lo buscará por cielo y tierra.

4. Si la víctima vive bajo su mismo techo puede aplicar la Tortura Pulguense de modo subrepticio, dejando caer por descuido las pulgas en la cama de la misma durante su ausencia.

5. No es indispensable amarrar a la víctima ya que una pulga es un animal diminuto, que salta incansablemente y tiene un caparazón duro que le protege de ser espichada. Además, cuando la víctima siente piquiña ya la pulga ha tenido tiempo suficiente para cambiar de zona de ataque.

6. Procure no acercarse demasiado a la cama ya que las pulgas podrían saltar a su ropa y en ese caso...


Voy YA MISMO a aplicarme una inyección porque todo parece indicar que mi delicado pellejo es alérgico a las picaduras de la Ctenocephalides felis.

¡Y no se crean que alguien ha utilizado contra mí la Tortura Pulguense! Se me ha ocurrido, luego de 5 días con este terrible escozor y de largas noches de insomnio rasque aquí, allá y acuyá, que sería una buena y ecónomica forma de desquitarse de algún novio infiel, enamorado indiferente, mal-amigo o fastidioso jefe.