No estaba muy segura de hacer un post acerca de este tema, pero como bien lo dijo Astracán a propósito del Día Mundial de Internet, padecemos de Frikitis Crónica y todo lo queremos volver artículo.

Esta semana ha sido pesada por lo del trabajo y cuando ya estoy a punto de saturación me regalo unos minutos de desestrés: voy al gimnasio, reviso el blog, doy un paseo por la BlogoSfera, comento a mis amig@s, me preparo un café con hojaldra, chateo, etc.

Les dije hace unos días que mi jefe no jode excesivamente, pero cuando le coge la llamadera es inso: si puedo apago el móvil para que no esté suene que suene porque me desespera.

No sé si les ha pasado que justo en el momento menos pensado se activa el ringtone y les estropea algún íntimo acontecimiento. Por esa razón nunca más volví a llevar el móvil al baño, ni a las citas nocturnas a menos que sea indispensable. [Sí, acepto, lo de llevarlo al baño es una costumbre patética pero es queeee... al principio estaba de gomosa].

Ayer, a finales de la tarde, haciendo uso una vez más de las ventajas y placeres que brinda la tecnología, me encarreté vía MSN en conversación de fogoso calibre con XXX, la cual terminó en una gran calentona y... amig@s! lo cierto es que ¡¡La tecnología nos corrompe!!

He de confesar: eso de la escatología MSNica es una cosa seria: nunca sabes bien a dónde va a parar. Pero claro, una está en su casa, un poco estresada, encerrada en su habitáculo, ganosita y... con un alcahuete al otro lado de la pantalla: quién dice que no.

Iba ya cayendo la tarde y la cortina cerrada no permitía ver mayor cosa. Estaba ya en lo que llamo la Fase Cúspide de la Excitación, cuando: din don dan din don dan... [sí, es la cancioncita navideña, la tengo para no confundirme cuando suena otro móvil cerca]... Oh, MalDITa Sea!!! El móvil estaba sobre el escritorio: lo cogí con rabia y pulse a oscuras la tecla de Cancelar llamada (eso creí en el momento), lo arroje al suelo y seguí en lo mio.... con felices resultados a este y al otro lado de la pantalla.

Cinco minutos después recuerdo que había sonado el aparatejo, lo recojo del piso y miro: no aparecen llamadas perdidas. Última llamada 5:55 pm. Duración última llamada: 00:01:57. Casi dos minutos...¿¿¿¿¿QUEEEEE????? Ay, dios... no me diga que... no, no puede ser... NO PUEDE SEEEEEEEEEEEEEEER!!!!¿Yo que tecla presioné? No me diga que le di: Contestar llamada. Ay, no, trágame tierra!!! Dioooooos!!! Ayúdameeee! Esto no me puede pasar a mí!!!

Ustedes comprenderán: en un momento así nadie piensa con claridad, nadie ve con claridad, nadie está preparado para aceptar que su jefe, al otro lado de la línea, se dio un banquete escuchando los jadeos de una venida eXtrema.

Jajajajajajaja... ha sido una experiencia del Tercer Tipo... realmente inolvidable... hablo de la venida, obviamente . Respecto a si mi jefe escuchó o no... pedí a Kinga que me llamara, boté el móvil al piso, pronuncié algunas palabras, gemí... ella me ha escrito a través del MSN: - Oiga, pervertida!!! ¿No me diga que me llamó para ponerme a escuchar sus trances seXuales??? Madure!!!

Una hora después me ha llamado mi jefe... sonaba normal... parece que le dí al botón adecuado. En fin, espero que nunca les pase algo así.

Nota: el nombre del susodicho ha sido disfrazado con el XXX para no poner en riesgo su reputación.