Como comentario a un post de Cazador_de_Dioses, acerca del ritual de aseo de sus títeres, he puesto una anécdota personal. Aquí va:

Yo Jamás de los Jamases! metería mi osito de felpa a la lavadora. Hace unos cuantos años (lleva ya 12 conmigo) le bañé una noche, le sacudí y le colgué en la cuerda, de afán porque madrugaba a trabajar. Al mediodía voy a recogerlo y me doy cuenta de que le falta un ojo.

¡Tragedia!!! Verlo así me partía el corazón:( le pedí perdón; le miraba y sentía que me acusaba de haberlo sacudido muy fuerte... en fin, tuve que ir ese mismo día al centro a conseguir el dichoso ojo. Caminé más de dos horas: había ojos para cualquier tipo de muñeco: ranas, perros, gatos, pero nada para un oso de sus dimensiones.

Finalmente en una miscelánea de pacotilla hallé la parejita de ojos y caros que me los vendieron [Tal sería mi desesperación]. Pero yo con tal de ver la carita de mi oso otra vez sonriente los compré. Llegué a casa, le consolé con un par de besos y le expliqué que ahora tendría los ojos color miel, mucho más bonitos que sus café oscuro que ya estaban rayados. Le extiendo en la cama, le aprieto una patica y siento algo duro: el ojo estaba dentro, que como no tiene relleno... Saqué el ojo fugitivo, retiré el otro con mucho cuidado y pegué con Supercril los nuevos ojitos...