Una historia basada en hechos reales. Los nombres han sido sustraídos para respetar la intimidad de los personajes.
Me puse a hacer una rememoración de las últimas Semanas Santas y me di cuenta de que, para estas fechas, casi siempre tengo el corazón roto... y estoy más sola que un hongo.
Pongamos por caso: hace 7 años, para setiembre, estaba yo empezando un affaire que fue fugaz, ilegal y de trágico desenlace. Para fines de marzo del año siguiente: L. estaba sola, tomaba Fluoxetina, lloraba mucho, dormía aún más y quería morir. No se piense que por amor; por cosas realmente difíciles que se vivieron. Sería una tan catastrófica experiencia que fui a mi casa para Semana Santa, me refugié en el hogar e intenté (inútilmente, debo confesarlo) convertirme nuevamente a la religión católica, para creer en algo, lo que fuera, así fuera en Dios. Ahora que lo veo en retrospectiva, me doy cuenta de que todo fue producto de una gran debilidad física: si estoy sana mi corazón puede estar destrozado, mi alma apachurrada, pero con el cuerpo fuerte soy capaz de sobrellevar todas las cargas.
El año siguiente, también para setiembre, en plena celebración de Amor y Amistad, vuelve L. a sucumbir bajo las flechas de Cupido... un amigo con el que flirteaba se le metió en la cabeza y posteriormente... una traba de dos años y medio, como digo yo. Fue lo más cercano a querer que he experimentado: un amigo, compañero, cómplice de pilatunas, amante y finalmente: acérrimo enemigo (Como que eso de terminar de amigos nunca funciona). Precisamente para una Semana Santa, sometida a profundas reflexiones, me di a la tarea de comenzar a elaborar el duelo.Un mes más tarde tuve que comunicar al susodicho que la cosa había terminado. Yo siempre había pensado, estando encarretada con el tipo, que prefería mil veces que fuera él quien me abandonara, quien dejara de querer, para que fuera yo quien sufriera y no él. Tanto creí quererlo. Pero llegado el momento, mientras lo veía llorar diciéndome que volvieramos, que todavía se podía intentar arreglar las cosas, (¿Arreglar qué? Fue importante para mí por razones que desconozco, lo dejé entrar en mi vida por razones aún más inexplicables, sólo como que decidí involucrarme con él y ya... ¿Cómo se puede arreglar algo cuando no está dañado, sino que sencillamente ya no existe?), me daba más bien rabia que tristeza: me dijo que me amaba, que no podía estar sin mí, que iba a recuperar el tiempo perdido... ¿Ya para qué? Todo lo que alguna vez quise recibir, saber y escuchar, que nunca pedí porque no le encuentro sentido a hacer demandas de tipo afectivo, estaba allí, en esas palabras de súplica. A continuación me vi sometida a chantajes, agresividad, persecución... hasta que por fin se esfumó.
Esta relación, única que he tomado en serio, me ayudó a descubrir qué es lo que no quiero vivir el resto de mi vida y comprender algunos de sus motivos. No fue mala... hasta que se acabó.
Pasa año y medio y llevo sola ya taaaanto tiempo que me he acostumbrado. Pero hete aquí que un día, por suma de estúpidos equívocos, voy y conozco a un tipo mucho más joven que yo y que despierta mi interés... ¿Adivinan qué mes? Setiembre. ¡Lo tengo ligado! Para diciembre ya habíamos intercambiado algunos encuentros, para febrero estábamos en plena Luna de Miel y para fines de marzo empiezan los problemas. Claro. ¿Qué se puede esperar de un arrebato de hormonas con un culicagado, que además de eso trae mezclados consecutivos trasnochos, vicios y exceso de orgasmos? Para fines de marzo su mamá le prohíbe pasar las noches fuera de casa, para Semana Santa ella se separa de su papá y se larga lejos, él pelea con su hermano, con su papá, con su guitarra (estudiaba música) y desaparece misteriosamente de mi cama. ¿Qué pasó? ¿Por qué? ¿Ahora qué hago?... Duro tres meses en cuidados intensivos: no me pregunten haciendo qué. Ya les dije que hubo trasnocho, vicio y sexo desmedido... mientras me desintoxicaba de su presencia, de la emoción física de nuestros encuentros, de los alucinógenos... la cama fue mi refugio. Luego empiezo a trabajar, sigue mi vida de estudiante universitaria y para un día se Santos Inocentes... reaparece. ¡Válgame Dios! ¿Recuerdan lo que uno sentía cuando era pequeño y el hermano le quitaba su juguete preferido? ¿Y recuerdan lo que sentía luego cuando mamá se lo arrebataba y lo volvía a depositar en nuestra mano? Una alegría así... yo que me prometía ser jamás reincidente: nunca reciclar los propios ex-novios o ex-amantes ¡Caigo redonda! No es que llegó a decirme que me extrañaba, ni que habían sido meses difíciles sin mí.... no, volvió como si se hubiera despedido ayer, preguntó cómo estaba y volvió a meterse en mi cama (Eso dice más de mí que de él, lo sé). Pero la cosa no funcionaba... sencillamente mi eGo estaba muy herido y ya no podía disfrutarlo. Después de unos cuantos desencuentros y coincidencialmente para esa Semana ¿Santa? hablamos, le digo que creo que lo odio, que ya no me gusta, que esto no va más y que mejor se largue. Se va. Me siento mejor. Ahora estoy preparada para olvidar, enterrar y dedicarme a cosas productivas.
Misteriosamente llama un año después... dice que sólo quiere hablar y yo: pues bueno, pásate. Igual para esas fechas ya estaba curada (Sin rencores) y andaba saliendo con otro tipo. Fue en abril del año pasado. Llegó a contarme de sus cosas, entre otras, que se había enamorado por Primera Vez (Si yo hubiera sido otra, de pronto lo hubiera arrojado por la ventana), que le habían puesto la cornamenta en su propia cara y le habían vuelto mierda el corazón (Si yo hubiera sido otra, tal vez me habría burlado). Yo lo escuché y le di algunos trucos para sobrellevar el dolor (Idénticos a los que apliqué cuando él me dio la patada por el culo). Regresó a los quince días, después una vez por semana y nunca volvió a mencionar su tragedia sentimental, pero empezó a comportarse como un amante atento y generoso: en pocas, yo ya no daba nada, sólo recibía. Lo malo es que ya andaba en mi cuento con el Otro...
Ha pasado un año desde entonces: con el Otro la cosa empezóa fluirtambién para un setiembre. Primera crisis: abril del año pasado (Llegó el momento en que uno se da cuenta de que lo que era un juego tiende a ponerse serio). Para junio hubo Conversaciones de Paz; para setiembre empieza laLuna de Miel; para enero, feliz reencuentro después de un mes en que estuve de vacaciones en casa de mis padres... ahora, para esta Semana Santa: algunos tímidos intentos de... pero, ya se sabe, es la Semana Maldita...
Mientras tanto, haciendo lo posible para romper este trágico Círculo Vicioso, para deshacer este Eterno Retorno, para subir como Sísifo a la montaña pero por fin dejar la maldita roca en la punta, amarrarla y burlarme de los dioses que hacen que se repita inacabablemente este absurdo fenómeno: raptada por Erosen setiembre y sumergida en el río Leteo en marzo...

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Reitero una vez más que me gusta tu manera de escribir.
Siento que hayas tenido tan mala suerte con los hombres.
Mmmm más que a la semana santa pareces sucumbir a la primavera, tiempo de crisis por definición. Yo desde que hace mucho tiempo compartí mi vida con una esquizofrénica temo la estación de las flores, a su lado la primavera era para pasarla aislado en un refugio atómico del que no se podía asomar la cabeza fuera hasta pasado San Juan. Con otras menos descentradas no es tan grave, pero siempre siempre hay problemas en primavera...
Lo tuyo es como sembrar girasoles en verano y esperar cosecha en invierno. Me gusto el post; más el final.
Besos y demás Luisita. =)
Un SoMeTiDo De TuS DoMiNiOz!. EL Amo de las 40noches!
Sivana: en realidad yo creo que he tenido la mejor de las suertes: si fuera de otro modo, quizás ya estaría casada, con hijos y totalmente decepcionada de ese amor que en algún momento loco de la vida me robó el corazón... jejejeje... por fortuna soy soltera, no tengo hijos, aún siento una gran curiosidad por los hombres aunque no descarto la posibilidad de entenderme mejor con las chicas...
Bernicus: en mi querido país no hay primavera... gracias por lo de esquizofrénica.. hace poco reconocí ante un amigo que había una yo dentro de mí que me hablaba y me decía cosas como: No lo hagas!! Hazlo!! Mátalos a todos!!! jajajaja... en fin, es un buen diagnóstico.
Kisses, LuSiFeR ;P
Bueno, viendolo desde ese punto de vista eres una afortunada puesto que no tienes hijos de alguien que no quieres ni ninguna vinculación con él.
De todas las maneras las hormonas son traicioneras. No son buenas consejeras y además son pasajeras. Los sentimientos dejandose guiar solamente por hormonas si no hay nada más por alguna de las dos partes...uff daño.
Esta bien que sigan interesandote los hombres y ojala encuentres a alguien que te haga feliz y tenga un compromiso con tu relación (no confundir con posesión, atadura...etc). Y si ante las mujeres tu cuerpo y tu alma responden, pues oye, c´est la vie, ya tienes otro camino abierto jeje.