Mi mente me traiciona. Yo la cojo del brazo o de la cintura y la invito a caminar por un sendero que, creo, es en el momento el más recomendable. Ella finge hacerme caso... da un par de pasos y cuando menos lo espero se ha desviado, la muy... ya está saltando como cabra loca por todos lados y me mira de reojo y se rie en mi cara.

Entonces, me detengo... esperen, ¿dónde iba? ¿y ella? ¡Otra vez se me escapó! Ahí está, se entretuvo nuevamente con esa estúpida idea. La alcanzo y justo cuando estiro mi mano para agarrarla, ve una manchita en el suelo, se inclina, me ignora y se va a otro universo de estupideces...

Pero mi mano es aún más peligrosa. Al igual que mi mente no sabe quedarse quieta... intenta andar a su paso, seguirla y secundarle todas sus absurdas ideas. Ella es la autora material de mis eXtRaVíos.

(Pausa)

No quiero pensar en eso. No quiero pensar en eso. ¡NO quiero pensar en ESO!

No quiero que mi mano se mueva sin mi permiso.

No quiero que mi mente le diga que no tiene nada de malo.

No quiero escuchar a mi mente decirme que le permita a mi mano hacer una estúpida locura más.

Quiero estar aquí, ahora y olvidar todo lo demás.

Quiero una mente centrada.

Quiero dejar de divagar.

Quiero que mi mente se calle y me deje pensar con claridad.

Quiero a mi mano haciendo lo que mejor sabe hacer.

Quiero que mi mente suprima todos los pensamientos absurdos y monotemáticos que no me traen nada bueno.

Quiero ser dueña de mi mente y de mi mano.

Quiero ya que se detenga, que me deje en paz, quiero dejarme en paz... ya no quiero escuchar más lo que podría ser... quiero lo que es... quiero que me baste con eso...

Necesito aire y una montaña donde poner el culo y sentirme conectada con lo que hay de natural en mí, si aún existe.

Necesito aire puro y menos ruido.

Necesito entrar otra vez en mí y sentir que no me da asco y que puedo simplemente barrer, trapear y limpiar el polvo, colocar unas flores y tomarme una copa de vino mientras arde el fuego en la chimenea...

Que así sea...