
Hace unas semanas l@s amenacé con un post acerca de las razones por las cuales digo que, por el momento, este es el único método que he encontrado útil a la hora de mantener la objetividad con respecto a ese espécimen denominado aManTe.
¿Qué es exactamente un amante, como yo lo entiendo? Vamos a revisar la etimología de la palabra y a hacer algunos ajustes.
Amante: dícese del practicante o el que se ejercita en el acto de amar.
Pero bueno, sabemos que de por sí es complicado definir lo que es amar. Así es que yo prefiero manejar un concepto muy terrenal de lo que amar puede significar; esto es, acción de compartir placeres físicos entre dos personas que se atraen sexualmente. Esta definición, limitada y hedonista, obedece al hecho de que amante deriva de amar, pero cuando se usa la palabra amante se está haciendo énfasis en el disfrute sexual en sí. En caso contrario, tendría que remitirme a otras palabras vergonzosas que le quitan la sutileza y el encanto a ese título, que para mí es altamente honorable.
La recomendación se basa en el principio que dice que cuando una mujer (excepto las prostitutas, claro) tiene contacto carnal, sexo o como prefieran llamarlo, con un hombre, queda automáticamente enamorada de él. Siendo un poco más exagerados, que si una mujer accede a este tipo de intercambio, es porque ya está enamorada.
Mi experiencia personal dice que para poder llegar a una experiencia física tan íntima desafortunadamente no basta con que el tipo esté bueno o me atraiga. Tiene que haber algo más. ¿Enamoramiento? Pues sí y no. Sí, por la sencilla razón de que no me acuesto con cualquiera. Muchos tipos pueden gustarme, parecerme guapos, pero de ahí a la cama hay muchos kilómetros. No, porque generalmente se asocia la palabra enamorarse con amor y de enamorarse a amor, hay miles de kilómetros. Y aquí estoy hablando de lo que se entiende como amor, en sentido convencional.
¿Qué es estar enamorada, para mí? Es ver en un hombre la promesa de deliciosos placeres… y obviamente, no estoy hablando de placeres metafísicos (Esto es: conocerlo, descubrir juntos la belleza de un atardecer, conversar, saber sus opiniones sobre temas como la familia, dios, la polución ambiental, etc.). Son más bien muy relacionados con los sentidos y esa inmensa zona erógena que es la piel.
Para enamorarme, este hombre debe ser alguien nuevo en mi vida. No podría enamorarme de un amigo: le conozco demasiado bien como para soñar con arrebatos orgásmicos. Jejejeje. Y ahí perdonarán mis pocos amigos pero es sacrílego morbosear con ellos. Para enamorarme también será necesario que se dé algún tipo de contacto pre: miradas, toques, acercamiento, abrazos, en fin. Cualquier cosa que ponga su elemento material al alcance de mis sentidos. Importante ver sus ojos, sentir su olor (no sólo el de su perfume aunque también puede causar poderosos efectos), escuchar su voz, apreciar el color y textura de su piel… ver de cerca sus labios e imaginar el primer beso.
Así es que queda claro que enamorarse, por lo menos en mi cabeza, no tiene que ver con el amor. Tiene que ver con entrar en estado de arrobamiento. Es haber elegido entre todos los hombres que hay alrededor uno con quien fantasear. No es probablemente el hombre conveniente pero es que tampoco lo quiero para el resto de mi vida. Me interesa disfrutarlo en el momento, mientras dura el gusto y la fantasía. Bueno, para aquell@s que no estén de acuerdo, les recuerdo que es mi forma. Cada quien tiene la suya.
Hasta hace algún tiempo consideraba yo improbable que me pudiesen gustar en igual medida dos hombres, simultáneamente. Esto es, que ambos despertaran mis hormonas… y que ambos estuvieran al alcance de mis sentidos. Me parecía que por definición, si te gusta uno, los demás dejan de existir. Con lo que no contaba yo es que todo depende de los términos en que se maneje el cuento entre el tipo y una.
No es lo mismo “tener algo”, rumbearse, tener sexo, tener una relación, ser amantes, en fin. Hay tantas clasificaciones en este sentido que ya una ni siquiera se preocupa por ponerle nombre. Pero es evidente que una no quiere encarretarse con el tipo que ya te hizo saber de manera más o menos diplomática que lo único que desea es pasarla bien. Bueno, una también quiere pasarla bien y en ese orden de ideas, encarretarse es un problema. ¿Cómo permites que un tipo del que únicamente te interesaba la promesa de deliciosos placeres, empiece a meterse en tu vida? Primero, contribuye en gran medida la fantasía. Segundo, lo has elegido para hacerla realidad. Tercero, has degustado ya el manjar y crees que aún hay mucho por disfrutar (¡Error garrafal! A veces es duro reconocerlo: eso fue todo, no hay nada más pero no puedes creerlo. ¡Si besa tan rico, si me pone a suspirar y gemir con cada beso!! No es posible, tiene que haber algo más…).
Precisamente esta experiencia me ha dicho que tener dos opciones siempre confiere un poco más de objetividad a la hora de evaluar el papel del amante. De los amantes. Y no es cinismo. Entiéndase que se trata de proteger no sólo los propios intereses sino igualmente los de los susodichos. Para una mejor comprensión de la situación los bautizaré: amante A y amante B. Digamos que hoy hablas con A y quedan en salir por ahí… a tomar algo. A es amable, un caballero, no muy generoso pero tiene su encanto. Después de cenar o de tomar un par de cervezas y de una pequeña conversación, acuerdan ir a algún sitio más íntimo. Luego A te acerca a tu casa y se despide con un: bien, cuídate. Hablamos. (Conclusión: si es la última vez, se disfrutó). A la mañana siguiente y recordando la velada, sonríes y te dices que el tipo es lindo, consentidor, que te encantan sus besos, que todo muy rico… Amaneces enamorada. Sí, crees que fue una noche maravillosa.
Tres días después y cuando la resaca de la “noche de amor” ya está pasando, recibes una llamada… no, no es A. Es B. B, un poco más informal, te pregunta qué estás haciendo y si puede pasar un ratiquín a tu casa. Mmmm… bueno, listo. B llega, te regala una sonrisa, te pregunta cómo has estado, qué has hecho, se pone cómodo en tu cama, te empieza a hablar de la U, de la familia, te dice que por qué mejor no te recuestas a su lado y mientras te habla más de cerca se queda mirándote con esos ojos como platos y… se hace imposible decir que no. Llega la madrugada y B abandona tu guarida con cara de chico feliz y se despide con un: bien, entonces hablamos. (Conclusión: si es la última vez, se disfrutó). A la mañana siguiente pensando en la velada, sonríes recordando sus chistes y suspiras felizmente cansada… te dices que fue una gran noche.
¿Qué hacer? ¿Por qué renunciar a uno? ¿Cómo elegir entre dos opciones que en realidad no tienes? Los dos son amantes. Es decir, tipos que practican contigo el acto de amar. A ninguno le interesa nada más. Así todo es más cómodo: no hay problemas, ni malas interpretaciones, ni hay que pedir ni dar explicaciones… en fin. Se comprende que no están hechos el uno para el otro como dios manda y por lo tanto se hace lo mejor que se puede con lo que se tiene.
Así es que de pronto, en días posteriores te descubres pensando que en realidad B es mejor que A en muchos sentidos, pero que a B le falta ese encanto y amabilidad de A. Que A besa delicioso y que los preliminares son un viaje al éxtasis pero que con B te entiendes mejor ya en el Intro. Y de comparación en comparación, te das cuenta de que no estás enamorada de ninguno, que en realidad todo es producto de la resaca de las noches de amor y de la especulación en futuros placeres… no es un descubrimiento agradable… sólo que si uno de los dos desaparece corres el riesgo de enamorarte del otro. ¡O peor aún! De aquél que desapareció.
Tener dos opciones es disponer de la vacuna para inmunizarte del temido encarretamiento. Sé que ese sentirse enamorada (flying, en las nubes rosa) es un estado que no puedes permitir que se prolongue por muchos días porque existe el peligro de tomarlo en serio. Después de todo, ellos son humanos y tú también. Empiezas a ver otras cosas y a perder la objetividad. Empiezas a pensar que sería muy rico disfrutar más a menudo esas noches de amor… y ya se sabe: el tiempo lo cambia todo. El tiempo es la Celestina de las relaciones, es el que va agregando detalles al boceto y ahí es cuando, sin saber a qué horas, el cuadro de la Romántica Historia de Amor queda terminado y enmarcado y ya no te puedes ni te quieres salir de él…
PostData: en próximo post les estaré contando las desventajas del método; bueno es saber que en esta vida todo tiene un precio…

Wernez
8 mar 2007 | 04:30 PM
Mmmm ¿No será que analizas demasiado las cosas, y te dejas llevar demasiado poco? A mí me parece perfecto que quieras tener dos o más amantes simultáneos si el cuerpo y la agenda te lo permiten, y desde luego nunca he creído ese mito machista de que la mujer solo se dá si está enamorada, y el hombre en cambio es una especie de máquina de inseminación permanente. Pero de ahí a poner en clave de análisis objetivo y racional algo que es puro sentimiento, y por tanto irracional por naturaleza, pues no sé, lo veo quizás demasiado frío. Yo al menos en salvajes épocas pasadas en que me podía enrollar consecutivamente con varias mujeres, nunca lo hacía analizando si eso era mejor o peor, o si estaba bien tener a B por si no llamaba A, era simplemente que hacía lo que me daba la gana, sin pensar...
rolando
9 mar 2007 | 03:59 PM
Creo que tu método puede funcionar.
¿COMO NO ENAMORARSE DEL AMANTE?
El verdadero problema es que en nuestra sociedad donde la familia es la base, el patrón a seguir es la monogamia, donde una pareja debe ser estable y estar unida por el amor, y donde según la religión el sexo solo tiene un papel reproductivo, queda prohibido para la mujer no enamorarse de su amante, y queda entredicho su "REPUTACIÓN" si piensa o actúa diferente, en cambio para el hombre, pensar en sexo menos de 1439 minutos al día, es señal de debilidad, y su fortalezas radica enla inclinación de su pensamiento sexual, para la iglesia quien rige la escala de valores de la sociedad va desde el mas pecador hasta el menos pecador así:
Ateo
Homosexual.
Heterosexual Ateo promiscuo.
Laico Promiscuo que no se confiesa.
Laico solterón > 40 sin hijos.
Esposo en unión libre.
Esposo que planifica.
Solterón responsable con hijos.
Solterón irresponsable con hijos.
Semental irresponsable.
Heterosexual Pedofilico.
Religioso heterosexual Pedofilico.
Religioso homosexual Pedofilico.
Religioso no célibe.
Religioso célibe y ladrón.
Religioso bisexual Pedofilico no célibe y ladrón.
"El que peca y reza empata, y lo mas importante es que estés arrepentido de corazón después de cada acto de bajeza sexual, y libre de culpa antes del siguiente".
Por lo mismo para el hombre es mas aceptado en la sociedad y en la iglesia si es Semental irresponsable que si se es Esposo en unión libre.
Pero una cosa es enamorarse y otra cosa es tener sexo.
PROCESO DE ENAMORAMIENTO:
Uno conoce a varias personas, hombres o mujeres con los que se relaciona a diario, su forma de hablar, pensar, sentir, comer, besar, trabajar, opinar,vestir,bailar, como se relaciona con los demás etc.
El cerebro va recogiendo sensaciones de bienestar y malestar frente a esas experiencias, las valora, las codifica y las analiza y va generando un distribución normal de campana, sobre cuales son las personas mas compatibles con la idea de bienestar.
Los amigos y los enemigos quedan en los extremos de la campana, y el enamorado y el exnovio quedan cerca de la media, de 1 a 2 desviaciones estándar.
Si el exnovio queda de amigo se ubica hacia el extremo de los amigos y si no en el extremo de los enemigos.
Las personas que nos son indiferentes quedan en la media.
Para mi el enamorarse es el proceso de clasificación que hacemos a todos los individuos conocidos tratando de identificar quien esta en esa posición privilegiada.
Si el individuo queda cerca de la desviación estándar hacia el extremo de los amigos, tiene buenas probabilidades de convertirse en novio, sin llegar al extremo de amigo.
Uno difícilmente se enamora de sus amigos, porque a ellos se les soporta todo, con los amigos se comparten todo, te conocen y los conoces mas que a los demás, incluso se les perdona muchas cosas que al enamorado no se le perdonaría.
Los enamorados suelen clasificar sus sentimientos, deacuerdo a otros ya vividos memorizados con anterioridad y recogidos desde la infancia.
El típico comentarios entre enamorados como "el me hace suspirar cuando lo veo" o "esa vieja me excita como una profesora que tuve en bachillerato".
Durante el matrimonio uno realiza un proceso de revalidación de la pareja, dezplazandola hacia la media de la campana, o hacia los extremos, dependiendo del sexo y de la rutina que se experimente.
Cuando la pareja esta por debajo de la media hacia el extremo enemigo, surgen otros factores como la edad, el miedo a la soledad, la dependencia económica o social, o incluso la presión religiosa o familiar que lo somete a uno a vivir con su enemigo. ("Dormir con el enemigo")
PROCESO SEXUAL:
El sexo es distinto, es una tormenta de sensaciones, hormonas e instintos que somete al cerebro y que niegan cualquier raciocinio, incluso valores enamoradizos de bienestar o malestar y lo entregan a sensaciones indescriptibles.
Se presenta por que la naturaleza animal, tuvo que desarrollar entre los mamíferos superiores demasiadas terminaciones nerviosas en los órganos sexuales para generar mas sensaciones placenteras y sentimientos que los propios sentidos con el fin de obligaran a los individuos a procrearse y a multiplicarse, incluso involucrando el uso de agentes químicos hormonales para nublar y para suspender funciones cerebrales principales.
Por eso durante una noche de sexo salvaje, los hombres creen que lo hicieron 4,6,8 y mas veces mientras que las mujeres que nunca perciben la duración del tiempo o el dinero, pudieron medir exactamente 10 minutos 38 segundos de relación coital, 3/4 de orgasmo y 40 gemidos, sabanas baratas.
Esos son los valores que inconscientemente enamoran a las mujeres, que por nuestra condición de hombres nunca tenemos en cuenta y por la que se enamoran ellas de los amantes, descartando muchas otras como el numero de insultos recibidos, desplantes e incluso bofetadas.
Es común entre los promiscuos tener relaciones sexuales con personas que no toleran y que están al otro lado de la campana, en el extremo de los enemigos, e incluso en los indiferentes.
Dicha aceptación es producida mas por agentes químicos internos(hormonas, adrenalina, niveles altos de azúcar) o externos (afrodisiacos, alcohol, narcóticos, embellecedores).
El sexo no se puede medir en tiempo, sino en calidad, y en cuantas veces deseamos repetir las mismas circunstancias(el ser descubierto, la infidelidad, cumplir fantasías etc.)
Puede ser completamente satisfactorio en tan solo unos minutos, mientras se esta en el ascensor, mientras se esta escondido en un baño publico, o en el auto de tu papa.
Algunos hombres han experimentado mejor sexo con las hermanas de sus novias mientras estas se arreglan, que pasar toda la noche con sus novias recordando a las hermanas.
Si tienes sexo con A no hay problema, el problema del enamoramiento es cuando empiezas a clasificar esa experiencia con la vivida con B C D ... AA AB AC AD... Y le pones valor y posición en la campana de bienestar.
Para que no te enamores de tus amantes, hay dos formas:
1. No clasificarlos
2. No dar tiempo para clasificarlos.
En la primera, no recordarías nada de lo que paso, mas de que en ese momento lo disfrutaste, así como lo hacen la mayoría de hombres que no se acuerdan de los detalles.
En la segunda, recordarías todo, pero no tendrías tiempo para clasificarlos, porque estarías pensando en cual es el siguiente candidato.
Debes estar satisfecha de igual forma si viviste una experiencia de 6 minutos o una experiencia de 12 horas, con cena romántica, serenata, Vino, cama de rosas, masaje y finalmente 8 orgasmos en cada una de los cuatro bellos acontecimientos vividos.
De una forma o la otra el secreto esta en NO TENER MEMORIA cuestión que es bien conocida por la mayoria de los hombres y desconocida por mayoria de las mujeres.
lufepever
9 mar 2007 | 05:30 PM
Ay Rolando, tienes toda la razón. El problema real de las mujeres es esta *+?"/&^#< memoria de los mil demonios. Pero eso está tan intimamente ligado al hecho de ser mujer que, luchando toda una vida, a lo sumo, se logra olvidar que se ha sido muy infeliz por esta razón...
Muy completo tu comentario, me encantaría publicarlo con los respectivos créditos. Si estás de acuerdo, me lo envias al correo y será el próximo post.
Saludos, LuSiFer ;P
surinder
10 jul 2007 | 01:07 AM
Me ha encantado el artículo. Me he sentido identificada, y me ha parecido una forma muy sabia de observar el desarrollo de los sentimientos y de describirlos.
Yo ahora mismo estoy intentando no enamorarme de una persona, aunque la cosa ya ha empezado (y ha empezado exactamente como la has descrito: ¨pensar en pasar más tiempo juntos y soñar con futuros placeres¨.) Y creo que estoy entrando en la ceguera; no estoy viendo bien la realidad. Y me siento vulnerable.
Sé que sufriré en un futuro como ya he sufrido antes, así que trato de encontrar la manera de parar la espiral antes de que me absorba.
Saludos.
Mariela
28 sep 2008 | 03:27 AM
Me encanta tu comentario estoy pasando por una situacion parecida y creeme que da en el clavo del asunto me parece que tu rasonamiento sobre este tema es lo que en realidad muchas deberiamos tener en cuenta a la hora de encontrarnos en circunstancias parecidas.Gracias por tan tan buenizima explicacion me fascina tu punto de vista y con tu permiso me apropiare de el para ponerlo en practica... besos