No sé hasta cuando nos van a tener tomando los cocteles por cucharadas. He pedido de los más sencillos y siempre está el barman ocupado. Ni Martini, ni CubaLibre, ni Tom Collins... nada. No sólo eso: se me refundió un amigo y ahora no sé dónde encontrarlo. (TsaVo: si aún existes, por favor repórtate). Trato de entrar a los blogs de los pocos amigos que tengo y debo llamar hasta tres veces a la puerta para que me abran.

Si, ya sé, es para mejorar... pero el blog ha sido mi única entretención "social" desde que estrené internet. Me desanima estar rogando por mi dosis etílica necesaria para reconciliarme con el mundo (así sea sólo con el propio).

En fin, espero que los ajustes que faltan no tomen muchos días.