EL INTERCAMBIO SIMBOLICO Y LA MUERTE II
Los tres ordenes de simulacros

-La falsificación es el esquema dominante de la época clásica, del renacimiento a la revolución industrial (ley natural del valor)
-La producción es el esquema dominante de la era industrial (ley mercantil del valor)
-La simulación es el esquema dominante de la fase actual regida por el código (ley estructural del valor)

¿No es un milagro del hombre el haber inventado, con el plástico, una materia no degradable, interrumpiendo así el ciclo que, por la putrefacción y la muerte, reintegraba una en otra todas las sustancias del mundo?

Toda reproducción implica pues un maleficio, desde el hecho de quedar seducido por su propia imagen en el agua, como Narciso, hasta la obsesión del doble…; reproducción sin fin de sí mismo y de su poder hasta los confines del mundo.

”Eran expertos en vivir…deteniéndose en el pliegue, en la superficie, en la epidermis,… la adoración de la apariencia, la creencia en las formas, en los sonidos, en las palabras…Los griegos eran superficiales por profundidad” (La Gaya ciencia).

“Sin contenido, la moda se convierte en el espectáculo que los hombres se dan a sí mismos del poder que tienen de hacer significar lo insignificante” (Barthes, Systeme de la mode).

“Ni lo práctico ni lo lógico sabrían justificar la extravagante aventura del vestir. Superflua, por lo tanto, necesaria; la moda concierne a la religión” (potlatch).

Que la sexualidad invada el vestido, el maquillaje, etc., no es nada seguro; o más bien, es una sexualidad modificada la que va a actuar al nivel de la moda. Aunque la condenación de la moda adquiera esa violencia puritana, no es, sin embargo, al sexo a lo que apunta. El tabú se refiere a la futilidad, a esa pasión de la futilidad y de lo artificial, que es más fundamental quizá que el impulso sexual. En nuestra cultura, encadenada al principio de utilidad, la futilidad representa la trasgresión, la violencia, y la moda es condenada por ese poder que hay en ella del signo puro…

La moda es, ciertamente, lo que neutraliza más eficazmente la sexualidad (la mujer maquillada es aquella que no se toca).

Esta realidad nueva del cuerpo como sexo escondido se ha confundido, de entrada, con el cuerpo de la mujer. El cuerpo oculto es femenino (no biológicamente, por supuesto: mitológicamente). La conjunción de la moda y la mujer… es por tanto reveladora de una doble catalogación: la de la moda en un cuerpo escondido, y la de la mujer en un sexo rechazado.

La división del trabajo no acaba donde se cree, o más bien, no existe en absoluto división del trabajo: producción del cuerpo, producción de la muerte, producción de signos, producción de mercancías; no son sino modalidades de un mismo sistema...