Sobre esta línea tenue que separa tu vida de la mía, un hilo invisible se desplaza atando mi mirada a tu ceguera, mi palabra a tu silencio y mi deseo a tu ausencia. Cuando te hayas ido, de vuelta por la línea recogeré las miradas, las palabras y los deseos y cubriré su desnudez con el abrigo de tu indiferencia. Cavaré en mi pecho un profundo agujero y sepultaré en él tus ojos, tu boca y tu cuerpo que nunca fueron para mí.