La vez pasada Dios se encontró conmigo, me llamó aparte y trató, entre o seas, de explicarme… o sea, aclararte, sí, ya sé que, pues, el error fue mío, pero, este, o sea, yo quisiera saber si de pronto tú, o sea, quisieras disculparme por ser, ya sabes, por comportarme a veces como un imbécil. O sea, que si podrías simplemente olvidarlo y pues…