Gog, un libro de Giovanni Papini, transcribe el diario de un tipo llamado Goggins, que se halla recluido en un manicomio (año 1920+/-). Son historias varias desarticuladas, sacadas de un montón de hojas que recibió el narrador de manos del monstruo demente, quien, antes de terminar allí había vivido todo tipo de experiencias en la búsqueda no se sabe de qué: podría pasarle a cualquiera de nosotros.
Transcribo algunos fragmentos de una de las historias que me ha gustado.
LAS IDEAS DE BENRUBI - Ginebra, 30 de julio
He hecho publicar en algunos periódicos este anuncio: "Deseo secretario políglota, filósofo, célibe, paciente, nómada. Presentarse hasta el 20 de julio, "Hotel Mon Repos", a las 10 de la noche." Como desde hace algún tiempo sufro de insomnio, el examen de los candidatos me ayudará a pasar la noche. Han venido sesenta y tres. Entre esos sesenta y tres, cuarenta y siete eran hebreos. He elegido un hebreo: el que me ha parecido más inteligente de todos. El doctor Benrubi tiene todas las cualidades que pedía y algunas más en las que no había pensado. Es un joven bajo, con las espaldas un poco curvadas, las mejillas hundidas, los ojos profundos, los cabellos ya un poco blanquecinos, la piel de color verdoso de barro de pantano. (...) Le he preguntado, charlando, por qué los hebreos son, de ordinario tan inteligentes y tan miedosos. -¿Miedosos? Se refiere probablemente al coraje físico, material, bestial. En cuanto al espíritu, los hebreos no son únicamente valerosos sino temerarios. (...) "Para no ser exterminados, los hebreos tuvieron que inventar su defensa. Hallaron dos medios: el dinero y la inteligencia. "No pudiendo adoptar el hierro, los hebreos se protegieron con el oro... los florines fueron sus lanzas, los ducados sus espadas, las esterlinas sus arcabuces y los dólares sus ametralladoras. "Y de hecho, si mira usted bien, la inteligencia hebrea, de un siglo a esta parte, no ha hecho otra cosa que socavar y ensuciar vuestras más caras creencias, las columnas que sostenían vuestro pensamiento. "El Romanticismo alemán había creado el Idealismo, y rehabilitado el Catolicismo; viene un pequeño hebreo de Dusseldorf, Heine, y, con un genio alegre y maligno, se burla de los románticos, de los idealistas y de los católicos. "Los hombres han creido siempre que política, moral, religión, arte, son manifestaciones superiores del espíritu y que no tienen nada que ver con la bolsa y con el vientre; llega un hebreo de Tréveris, Marx, y demuestra que todas aquellas idealísimas cosas vienen del barro y del estiercol de la baja economía. "Todos se imaginan al hombre de genio como un ser divino y al delincuente como un monstruo; llega un hebreo de Verona, Lombroso, y nos hace tocar con la mano que el genio es un semiloco epiléptico y que los delincuentes no son otra cosa que nuestros antepasados sobrevivientes... "Cada uno de nosotros está persuadido de ser, en conjunto un hombre normal y moral; se presenta un hebreo de Freiberg en Moravia, Sigmund Freud, y descubre que en el más virtuoso caballero se halla escondido un invertido, un incestuoso, un asesino en potencia. "Nos imaginábamos vivir tranquilos en un sólido universo ordenado sobre fundamentos de un tiempo y un espacio separados y absolutos; sobreviene un hebreo de Ulm, Einstein y establece que el tiempo y el espacio son una sola cosa, que el espacio absoluto no existe, ni tampoco el tiempo, que todo está fundado sobre una perpetua relatividad y que el edificio de la vieja física, orgullo de la ciencia moderna, queda destruido. (...) "Esta propinación secular de venenos disolventes es la gran venganza hebraica contra el mundo griego, latino y cristiano. Los griegos se han burlado de nosotros, los romanos nos han diezmado y dispersado, los cristianos nos han torturado y despreciado, y nosotros, demasiado débiles para vengarnos con la fuerza, hemos realizado una ofensiva tenaz y corrosiva contra las columnas sobre las cuales reposa la civilización nacida de la Atenas de Platón y de la Roma de los emperadores y los Papas. Y nuestra venganza se halla en buen punto. Como capitalistas dominamos los mercados financieros en un tiempo en que la economía lo es casi todo; como pensadores dominamos los mercados intelectuales, agrietando las viejas creencias sagradas y profanas, las religiones reveladas y las laicas. (...) "El pueblo acusado de haber matado a un Dios ha querido también matar a los ídolos de la inteligencia y del sentimiento y os obliga a arrodillaros ante el ídolo máximo, el único que permanece en pie: el Dinero.
Nota aclaratoria: escogí el texto no por racismo ni nada parecido, sólo me pareció bastante acertada la hipótesis de que un pueblo oprimido ha llegado de diferentes maneras a tener poder en asuntos muy importantes en la marcha del mundo.
